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Por
los Viejos Tiempos
(Auld
Lang Syne)
Robert Burns
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A mí mismo
Giacomo Leopardi
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Auld
Lang
Syne es sin duda la canción del bardo escocés más
conocido en el mundo anglosajón; escrito en el dialecto de
la alta Escocia, sus versos son celebrados y compartidos cada fin de
año durante la noche de San Silvestre . Evitó la
traducción literal y recurro a expresiones familiares, lo cual,
creo, nos acerca más al espíritu íntimo del poema.
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¿Debemos olvidar una vieja amistad
Para nunca revivirla en el recuerdo
¿Debemos olvidar una vieja amistad
Y los viejos tiempos?
Por los viejos
tiempos, amada mía
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
Sé que comprarás otra bebida
Y sabes que yo compraré la mía
Beberemos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
Por los viejos
tiempos, amada mía
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
Ambos hemos salvado las colinas
Y arrancado hermosas margaritas;
Pero hemos errado tanto a pie cansado
Desde los viejos tiempos
Por los viejos
tiempos, amada mía
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
Hemos
vadeado la corriente
Desde el amanecer hasta la tarde;
Aunque un mar entre los dos haya bramado
Desde los viejos tiempos
Por los viejos
tiempos, amada mía
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
Toma mi
mano, amigo mío
Y ofréceme la tuya, es nochebuena
Y bien dispuestos juntos brindaremos
Por los viejos tiempos
Por los viejos
tiempos, amada mía
Por los viejos tiempos
Tomémonos una copa más de gentileza
Por los viejos tiempos
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Al fin descansarás por siempre
mi cansado corazón. Murió el más grande engaño
aquel que creí eterno. Murió. Bien siento
que de nuestras amadas ilusiones
el deseo y la esperanza han muerto.
Descansa ya por siempre. Demasiado
Palpitaste. Nada vale la pena
tus latidos, ni de tus suspiros es digna
la tierra. Tedio y amargura
hacen la vida, nada más; y fango es el mundo.
Cálmate ya. Desespera acaso
una vez vez. Al nacer nuestro destino
no nos dio más que el morir. Menospréciate ya,
y a la naturaleza, y al poder basto que,
oculto, prevalece sobre nuestras heridas,
y a la incesante vanidad del todo
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Las
naciones se callan, se adormecen
Friedrich
Hölderlin
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Las naciones se
callan, se adormecen; observo
Su destino en el cual ninguna muere, preservan
Al implacable, temeroso y antiguo
Hijo de la creación: el aliento de la inquietud.
El oscila como fuego en el corazón de la tierra
Que como almendro maduro se fermenta,
Estremece a las viejas ciudades, desmorona
Las Montañas y se ciñe a los robles, a las rocas.
Y los ejercitos claman, como un mar que ebulle
Como dioses del mar que predominan y persisten
Aveces superiores al aliento que prepara los conflictos
Sangre feroz aveces disuelta en campos de matanzas
Y cada deseo y cada esfuerzo de hombre
Fustiga a otro, allí, en el inmenso Wahlstatt
Desde las aguas azules del Rin al Tiber,
La irresistible, dilatada batalla
Nos induce con una urbanidad feroz
Al destino irrevocable que audaz juega
con todo lo mortal en éste, nuestro tiempo
Y de nuevo titilan por ti los frutos dorados
Como estrellas que vibran en las noches frías
De los bosques de Pomerania, en Italia
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Kubla Khan
Samuel
Taylor Coleridge
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Animula Vagula Blandula
Adriano
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En el prefacio a Kubla Khan, escrito en 1816, Samuel Taylor Coleridge
confiesa haber protagonizado imágenes correspondientes a entre
doscientos y trescientos versos, de los cuales, al despertar, apenas
rememoraría los cincuenta y cuatro que la posteridad preserva. Este
poema apareció publicado bajo el auspicio de Lord Byron, quien a su vez
habría de instigar las pesadilla a partir de la cual Mary Shelley
concebiría Frankenstein.
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En Xanadú construyó Kubla Kan
Un majestuoso alcázar de placer
En el cual Alf, el río sacrosanto,
Cruzaba a lo largo de cavernas
Inconmensurables para el hombre
Hasta confluir en un mar de tinieblas
Trescientas hectáreas de terreno fértil
Circundadas por torres y murallas
De jardines refulgentes, de arroyos sinuosos
Y árboles floridos que exudaban mirra
Bosque tan anciano como las montañas
Bordeando manchas de verde asoleado
Mas ¡Oh! Aquel abismo tan romántico
Que cortaba la colina al cobijo de los cedros
Era un lugar salvaje, tan santo y encantado
Como nunca lo fue la luna menguante
Al hechizo de la mujer que gime por su súcubo
Y desde aquel abismo, agitándose en tumultos incesantes
Como si la tierra respirase en rápidos y gruesos estertores
Una fuente vigorosa eructó por un instante
Entre cuya rauda ebullición intermitente
Brotaron fragmentos colosales, como granizo
O como trigo que el trillador desgrana
Y entre esas rocas danzantes ahora y para siempre
Emergió por un instante el río sacrosanto
Cubriendo cinco millas en compases laberínticos
A través de bosques y de valles, hasta alcanzar
Las cavernas inconmensurables para el hombre
Y hundirse con tumulto en un océano sin vida
Y en aquel tumulto Kubla discernió en la lejanía
Voces ancestrales que profetizaban guerra
La sombra del alcázar de placer
Flotó en medio de las olas;
En donde se oyó la medida mezclada
Desde la fuente y las cuevas.
Fue un milagro de rara inventiva,
Un alcázar de placer asoleado con cuevas de hielo
Una damisela y su
arpa
En una visión yo vi
Era una doncella de Abisinia
Que al tañido de sus cuerdas
Celebraba el Monte Ábora
¡Si pudiera revivir en mí
Su sinfonía y su canción
Un placer tan profundo me poseería.
Que en una música elevada y prolongada
Construiría aquel alcázar en el aire!
¡Aquella catedral asoleada! ¡Aquellas cavernas de hielo!
Y quienes me escuchasen las verían allí
Y todos gritarían: ¡Cuidado! ¡Cuidado!
¡Sus ojos relampagueantes, su cabello flotante!
Ondea un círculo alrededor de él tres veces
Y cierra tus ojos con temor sagrado
Pues él se ha alimentado de ambrosía
Amamantándose en la leche del edén
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Alma mía vagabunda y
tierna
Anfitriona y cómplice del cuerpo
¿A qué lugares irás ahora?
Pálida, desierta y fría
Sin los juegos que tanto te agradaban
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Hamlet
Desencadenado
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| (Hamlet Unbound) |
Traducción y adaptación libre de Hamlet de William Shakespeare |
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CALLE DE FILADELFIA. EXT/NOCHE.
Gertrude y Claudius son alcanzados por Polonius.
GERTRUDE
Tu eres aún el padre de buenas
noticias.
CLAUDIUS
¡Oh, habla de eso, que anhelo
oírlo!
POLONIUS
Primero, déjenme informarles de
nuestra demanda contra
Inversiones
Fortinbrás.
Las nuevas sobre
Hamlet serán el postre de ese gran
festín.
GERTRUDE
(a Claudius)
¿Cómo encontró la fuente y la
cabeza de la intemperancia de mi
hijo?
CLAUDIUS
No dudo que sea otra cosa que lo
principal: la muerte de su padre
y nuestra boda apresurada.
POLONIUS
El gobierno ha suprimido los
intereses de Fortinbras Co.
en Bolivia y Colombia, los cuales
aparecían ante nuestro ministro
como una estrategia contra las
compañías multinacionales griegas.
Pero, examinando con detenimiento,
él encontró que eran realmente en
contra de Inversiones Elsinor. Los
corporados de Fortinbrás, en
breve, recibieron una orden de
pagarnos 800,000,000.00 dólares en
multas, y de hacer un juramento
ante la corta de nunca más tratar
de socavar nuestros intereses en
esos países tan lucrativos
mediante el soborno de sus
inconsistentes fiscales.
CLAUDIUS
Eso nos agrada.
POLONIUS
Un negocio bien concluido, de
hecho. Mi lugarteniente y mi
señora, para exponer lo que la
majestad debe ser, lo que es el
deber, y porqué el día es día, la
noche noche y el tiempo el tiempo,
fueran nada sino la noche, el día
y el tiempo desperdiciados. Por lo
tanto, y puesto que la brevedad es
el alma del ingenio, y lo tedioso
florece en los miembros y en lo
externo, seré breve: su noble hijo
está loco.
GERTRUDE
Más sustancia sin tanta enjundia.
POLONIUS
Que está loco, es verdad; que sea
verdad es una pena; y es una pena
que sea verdad. Una figura simple;
pero despidámosla pues no emplearé
más enjundia. Aceptemos su locura;
y ahora nos resta el descubrir la
causa de este efecto, o mejor
dicho, defecto, pues este efecto
defectivo proviene de una causa:
así nos queda algo y lo que queda
es así. Reflexionemos. Tengo una
hija, una sicóloga de esta
empresa, quien, en su deber me ha
entregado esto:
Polonious levanta su grabadora.
Lea la traducción completa
de Hamlet
Desencadenado en
http://www.castellano.hugosantander.com/guion/hamlet.html |
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Hugo Santander
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