Hugo Santander Ferreira     
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Hermíone
Peán fúnebre por nuestros muertos
Tragedia en 1104 versos endecasílabos
Hermione               

ACTO UNICO

 

Atardecer. Patio común a varias edificios. Niños juegan. Entra un coro de ocho mujeres de las riveras del río Magdalena. Visten trajes negros ceñidos bajo los senos y abiertos hasta el suelo. El vaivén de sus pasos es fúnebre. Niños salen. El coro se sitúa a la derecha del escenario.                    


CORO

ESTROFA I

¿Qué clamor nos trae desde el Magdalena?

Acaso otra mujer es puesta a prueba?

Nuestras lágrimas se secaron en pena;

Ahora la desdicha, ¿en quién se enseba?

Algo injuria la paz en la montaña,

Que es arduo guardar ecuánime los años

Sobre un campo tejido con cizaña

Do hermanos alentaron mutuos daños;
¡Hijos a sus madres el duelo propiciaron!     

Hermione © Arte Facto Teatro 1994


 

ANTISTROFA I

Hace tiempo nuestros padres sin cordura         10

Contendieron y los campos profanaron.

EI Jilguero acalló su canto y dura

Lluvia se negó; los frutos marchitaron.

¿Quién controlará la cólera que embriaga,

Derrama sangre y seres enajena?

¿Quién sanará la impotencia, cruenta llaga

De mujeres frágiles del Magdalena?

 

ESTROFA 2

Nuestros hombres desoyeron nuestro ruego;

Su sangre irrigó fruta desabrida.

Somos madres que padecen dolor ciego.             20

¡Muerte aquí procura paz y anida!

Los valientes se consumen en pecado,

Sus hijos infaustos sucesos prometen;

Los ha marcado de la Soberbia el hado

Y asesinatos, posesos, acometen.

 

ANTISTROFA 2

Las lágrimas de estas mujeres mustias

Inútiles son en pechos inclementes;

No hay sentido em confesar angustias

A un alma pétrea, a testas indolentes.

Sólo quien reconoce en sí flaquezas                         30

Compadecer puede y habla con acierto.

Que en la vida los goces son pavesas

y plenitud aflora en campo yerto.

 

(Entra Hermíone, mujer de mediana edad. Viste de negro.)

 

CORO

¿Qué infausto suceso augura el hado?

¿Qué acongoja en esa mujer su virtud,

Su lívido rostro antaño codiciado

Ya en los albores de la senectud?

Sus manos han arañado sus pómulos,

Fúnebre es su vestimenta desprolija.

 

HERMÍONE

Mi nombre no lo acuñes, en cúmulos 40

De odio Hermíone fui llamada. Hija

Del hades traduce mi nombre.

 

 

CORIFEO

Traídas

¡Oh! Hermíone, por tus solitarios ayes

Venimos a ti, también alicaídas,

Habla, silente no alivias tus males;

Nosotras, antes hijas del Magdalena,

De la Voluntad Eterna hace años

Fuimos prueba.

 

 

HERMÍONE

¡Angustia me enajena!

 

CORIFEO

En la confesión podrás curar tus daños.

Hay un mañana, ¡vive!, hay esperanza. 50

Incólumes hemos de afrontar reveses;

Sé que en la vida hay más lucha que danza

Y que la dicha sólo se da con creces

A quien sabe que hay en la balanza

De sus días gozo y mal con equidad,

O a quien goza con cautela la bonanza

Sin apego por el oro o la maldad.

 

 

HERMÍONE

Mi alma seca está.

 

CORO

Como clara luna

Insufrible en su andanza, que sube

A cumplir su cometido, así una, 60

Aún opacada por oscura nube

Ha de aguardar enhiesta cada desventura,

Que paz sólo a la muerte nos es dada.

 

HERMÍONE

Niña, dicen, tuve una gloria futura

Mas mi presencia a los hombres desagrada

Mi memoria de lágrimas se sacia.

 

 

CORIFEO

¿Orando no curarás tu desconsuelo?

 

HERMÍONE

A Dios trémula por un hijo pido gracia.

 

CORIFEO

¿Por él truecas tu molicie en anhelo?

 

HERMÍONE

De todas él es mi pena más antigua. 70

¡Mi hijo mayor! Lejano tal vez yace;

Otros tres habitan la pieza contigua,

Son de otro padre, que mi odio abrase.

 

CORO

No comparte dolor quien sufrir no cree.

Pero a nosotras que hemos sepultado

A nuestra prole, tu confesión provee.

¿Lloras a un primogénito enterrado?

 

 

HERMÍONE

En mi culpa callo.

 

CORO

Para feligresas

Hay perdón si enmiendas antiguos errores.

 

HERMÍONE

Un nuevo mal abre culpas inconfesas; 80

En mi corazón cristiano hay temores.

Más mi dolor deja su pudor y hablo. (Pausa.)

Todavía mozuela procreé a un hijo.

Virgen fui, y Cupido con venablo

Zahirió mi cordura y me maldijo.

Compañera de un hombre aventurero

Anduve con mi crío. Sola al cabo

Me vi con fruto de hombre pasajero

Y víctima de nefasto furor bravo

Lo vendí a una mujer acaudalada 90

Probada por Dios a estéril vientre.

¿Dónde mi hijo? Ay, desventurada

Oro a Dios a su a su corazón jamás yo entre.

 

 

CORO

Nunca la miseria habite en casa,

La pobreza, incluso es soportable

Si con honra, pudor o virtud se traza

Mas Dios nos guarde de mal inefable:

Padecer hambre y sufrir falta de techo.

Son escasos quienes en nosotras buscan

Abrigo materno y, ¡ay!, goce estrecho 100

Procura la falta de pan.

 

 

CORIFEO

No produzcan

nuestros miedos en ti, Hermíone, pavura.

Has pecado, mas en su misericordia

Dios otros hijos lozanos os procura;

El en familias acaba la discordia,

No abandona al fiel a las trampas del azar.

 

 

HERMÍONE

¿Qué madre no lamenta a un hijo ido?

Como ave que grazna sola sobre el mar

Buscando al polluelo que sabe perdido,

Así me quejo a solas por mi crío. 110

Pero otro lamento, aún sin nombre

Me conmina a abjurar del amor pío

Que siento bulle en mí por aquel hombre

Simiente de la progenie que conservo.

 

(Entra Pedro. Observa desafiante al coro y enfrenta a Hermíone. Esta va a abrazarle. El la evita.)

 

¡Miradlo! !Vuelve después de larga ausencia!

Cálido temblor me envuelve. ¡Me enervo

En olas de repudio a su presencia

Mientras la dicha de verlo con vida

Me enternece!

 

CORO

¿Cuál es tu nombre forastero?

 

PEDRO

De este mundo es mi estirpe aguerrida, 120

Pedro soy, mas no me llaméis extranjero.

Tengo hijos y mujer en el poblado.

Bacatá acoge al ser que con antojos

Gana. Ciudad común es al Dorado.

 

HERMÍONE

Con desdén a este sitio ven tus ojos

Y las ropas que antaño te cubrieran

Ajustadas al oficio y a sus gajes,

Austeras, que mis propias manos tejieran

Cambiado has por presuntuosos trajes. (Pausa.)

Habla, ¿no es acaso largo tu interludio? 130

 

PEDRO

(A Hermíone.)

A acabar esta cuestión estoy de vuelta.

 

HERMÍONE

(Tomando sus manos.)

¿A acabar? ¿Merezco yo de ti repudio?

 

PEDRO

Vengo a recoger mis vástagos. ¡Suelta!

 

HERMÍONE

(Reculando.)

¿A qué viene tanto desprecio? ¿Acaso

No ves en mí a la madre de tu prole?

¿O es verdad que te pierdo en un abrazo?

Murmuraciones que el castigo asole

Circundan mi tálamo desde tu marcha;

Hablan de otra hembra joven y enjundiosa

Que como tibio viento tras la escarcha 140

Congela la pasión que antaño

Tuya fuera. ¡Pronto mi pasión se niega!

 

PEDRO

¡Calla! Renuncié a un porvenir sano

Por tí; tú me arrancaste de la siega.

 

HERMÍONE

¡Ah! Sólo vendé heridas con mi mano,

A falta de amor de si vivir dudabas

Y a poco acabas en edad temprana.

Vencido a la pereza te entregabas,

Sin lucha, cobarde ante el mañana.

¡Oh! ¿Es mi edad la causante de tu insidia? 150

¿O son las burlas que algún demonio traza

Las que cambian tu ternura por desidia?

Doy perdón. Soy tu mujer, ésta tu casa.

 

CORO

Dignas son de compasión en un amante

Sus frases cuando desbordan desengaño.

(A Pedro.) Abandona la soberbia en tu talante.

Olvida. Aún puedes enmendar tu daño.

 

PEDRO

Fácil fue perder en ella mi conciencia

Cierto es que te hallé en tiempos borrascosos,

Mas sabes que en mí no hallaste reticencia; 160

Fuimos, sí, seres laxos en días penosos;

Mas yo también te ame mientras amada;

Ahora que es menester marchar, recuerda.

 

HERMÍONE

¡Ah!, ya oía que la dicha está vedada

A los mortales mucho tiempo. Concuerda

Este son con mis llagas, ahora abiertas.

Antes bienhechor, hoy hosco me replicas.

 

PEDRO

Déjame avanzar. Hablamos frases tercas.

(Avanza. Hermíone lo detiene.)

 

HERMÍONE

Antes oye. Luego haré lo que me indicas.

Yo insuflé en tu alma aliento vivo, 170

Desperté vigor y acordes a la usanza

Abandonamos los gajes del cultivo

Cifrando en esta metrópoli esperanza.

Como ave relacionada con un grupo

Que emigró hacia el mar en raudo vuelo

Y por cansancio al ave mayor cupo

Desterrar, y anda sobre el amplio cielo

Undívaga, para ser -fue su destino-

De algún águila rapaz futura presa,

Así tu llegaste hasta mí sin camino 180

Solo y abatido con el alma lesa.

 

PEDRO

(Con ternura.)

Curamos nuestras faltas, todo terminó.

 

HERMÍONE

¡Oh, Pedro! Tu corazón late, ¡regresa!

 

PEDRO

En tu vientre fértil mi fruto germinó

Y tu tez, bronceada a la intemperie

Recobró su enjundia en mi pujanza.

Subordinación que nutrió nueva progenie

¿A qué tanta aflicción? La tarde avanza.

 

HERMÍONE

¿Temes a la noche que mi cuita anuncia?

¿Temes a mi voz que a la tuya enturbia? 190

 

PEDRO

(Aparte.) Su mirar me enerva.

(A Hermíone.) Replicas con argucia

Apelas a mi edad más turbia.

 

 

HERMÍONE

¿Crees que otra hembra te dará arrojo

En otro trance difícil? No. Pierdes conciencia.

Goces etéreos te rigen a su antojo.

A tus faltas siempre guardaré paciencia.

 

 

PEDRO

Vine por mis hijos.

 

HERMÍONE

¿Sabes donde estaba

Mientras te embriagabas en breves placeres?

 

PEDRO

¡Calla! También lastimar puedo.

 

HERMÍONE

Acaba.

¿No has herido ya a quien te ama? 200

 

PEDRO

Mujeres,

He escuchado a Hermíone condescendiente.

Habréis notado que es mujer elocuente:

En edad crédula, siendo adolescente

Me atrajo con frases de madre clemente,

Me sedujo como ahora a mis hijos seduce

Para alcanzar obediencia. El comienzo

Fue aquel; vieja artimaña que transluce

Bajo ceño maduro. Como pintor al lienzo

Tiñe en colores con destreza

Hasta tornarlo en obra variopinta, 210

Así ella tiñó mi cuerpo con vergüenza

En acople insistente que la tornó encinta.

Es hora, pues, de acabar su demasía.

Dicha en otra mujer más juvenil he hallado

Dispuesta a criar mi estirpe sin manía,

Trocando en caricias su oscuro legado;

Pues sé que su odio brotó en predios cercanos

Y la ignominia su pasado aflige

(A Hermíone)

¡Cede! Me obligas a revelar arcanos!

 

HERMÍONE

Ahora las pruebas que Dios me inflige 220

en boca de otra son delitos, no decretos

Obtuve perdón. ¿Somos lo que fuimos?

¿Qué fraguas?

 

CORO

Triste quien no guarda sus secretos

A un amante, triste quien dada a los mimos

Y dulzura olvida que la dicha pasa.

Triste quien habituada al abandono

Se atreve a ser feliz y su cuerpo enlaza

Para por breve reino ver caer su trono

Sufriendo con mayor rigor antigua pena.

 

HERMÍONE

Le pregunto, pero observa con desdén 230

Mi cuerpo, para él vetusto, y me apena

Oírle confesar sucesos que en nuestro edén

compartimos en compenetrantes goces.

 

PEDRO

Quiero ver a mis hijos.

 

HERMÍONE

Avanza. Adentro están.

Pero no permitiré siquiera que los toques.

 

PEDRO

Tu enardecimiento me impulsa a ser truhán;

No esperes, madre desnaturalizada

Conmiseración alguna de mi parte.

(Al coro.) ¿Apoyáis, gente a nuestro sino enlazada,

El desdén que contra mí esta mujer imparte? 240

¿Cuyos gestos repudian desamor?

Virgen, lejos de mí, su hermosura se apañó

En brazos de pícaros a quienes dio calor.

A otros aventureros sin cepa acompañó

Cediendo pródiga a placeres dañados.

Al vaivén del mundo esquivó la unión nupcial

Y vendió su primogénito a padres hastiados.

Repudiada me tomó en momento crucial.

Yo la acogí como prófugo el destierro acoge

En tierra de seres indolentes 250

Antes que mortificarse en tedio encierro.

¿Debo acatar entonces, mujeres dolientes,

El mandato sacro de perpetuar su unión?

¿O, como ella, gozar también el amor puedo

En otros cuerpos quejumbrosos? Hoy mi pasión

Es unirme a otra en ley fuera del credo

Dando a mis hijos una madre estable,

Pues a Hermíone cubre un pasado de ignominia

Y darlos a su crianza no es confiable.

 

CORO

Rebasa justa apreciación la calumnia. 260

Tus palabras son soeces. Tiempo perdida

Hermíone abandonó ese vil sendero

Para de la Providencia, arrepentida,

Recibir al final preces. ¡Ah! Zahiero

La imagen de belleza en tu inocencia.

Ella sufrió, tu sólo has sido dicha.

Ella presa, tu esclavo de concupiscencia.

Desprecias sosiego, desatas desdicha;

Quieres batallas, mas conquistas dejas.

 

 

HERMÍONE

Ya no puedo tejer las mismas esperanzas 270

Que animaron tu cariño. Hoy me vejas.

Mi amor es mi traidor. (A Pedro.) ¿Revives mis andanzas?

¡Que sufrí varios años sola, agrega!

¡Que preparada estaba a una vejez sin prole!

Y ahora, ¿debo retomar la diaria brega

Soportando que la soledad me asole?

¡Resignarse a ver escapar la dicha pesa!

Mis historia está poblada de incongruencia,

De pulsación materna que acabó en pavesa.

 

CORO

Dolor abre heridas sin reticencia 280

Un gallardo mancebo procura hermosura;

Su entorno indiferente lo conmina

A hallar refugio en compañía madura,

Mas el tiempo tienta con ensoñación mohína.

Mas valiera a HERMÍONE no haber conocido

A un hombre que desconocía la vida.

 

PEDRO

El sol declina. Acalla tu llanto fingido

Y cede.

(Avanza. Hermíone se lo impide.)

 

HERMÍONE

No. Lucharé. Qué Dios decida.

 

PEDRO

Sabes que emplear la fuerza no me apena.

(Enfrenta a Hermíone, quien cae. El coro da un paso amenazante.)

 

CORO

No intentes cometer una injusticia 290

Ante nosotras, mujeres del Magdalena.

Juntas, aunamos fuerza con pericia.

 

PEDRO

Sólo contra mí guardáis juicios contrarios,

Mas sabed que de ella su estirpe es violenta;

Creció hija y hermana de sicarios

Que sangre vertieron al caudal del Pienta

Infundieron terror en pueblos aledaños;

Apuñalaron al débil para hurtar sus tierras.

Así lugartenientes fueron varios años. 300

Evaristo, su hermano mayor, en sierras

Cardas violaba a rameras. Así se afirmaba

Como señor del campo y toda bestia,

Y el pueblo, arredrado, lo ignoraba

Sólo el cura negábale su ostia.

(Pausa.) Así maculó, de ésta su hermano

En orgía sensual los lechos del río

Hasta que, encendido su deseo insano

Vio a Alicia, Maestra de rostro pío.

Ya despreciaba a la hembra iletrada

Ya sólo ansiaba a la virgen piadosa, 310

Y, ebrio, forzó su casa a la alborada.

Ella se negó, él, con ansia furiosa

Disparó y truncó sin de piedad asomo

Sus tiernos años. De Alicia, al poniente

Hallaron su cuerpo, y un casco de plomo

Que en sangre hollaba su nívea frente.

El pueblo, colmado, enristró su lanza

Contra el asesino por su impiedad.

Anónimas huestes encarnaron la venganza

Y Hermíone perdió en una tarde su heredad. 320

Sola tomó a dos hermanos y a su padre

Con Evaristo los sepultó y vivió

Pues hondo luto consumió a su madre

(Sin hijos, un cáncer la carcomió.)

Pero sólo hasta verter la sangre yerma

No de su familia, sino del cobarde

El pueblo no amainó su reyerta.

Ella y Evaristo huyeron al caer la tarde:

Salvando abismos de paso tronchado

Hasta que asediados por la gleba, 330