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Personajes
Alí
Laura
Laura, una mujer alta, delgada, de 36 años, quien viste minifalda y un
top desteñido, con escote, avanza al proscenio y habla a través de su
celular.
Laura.- ¡Será una rumba inolvidable, JuanCa! ¡Me encargaré
personalmente de traer a Alí! ¡Vive a una cuadra de un centro de
desintoxicación, en una casa en la que se casó y vivió con una muchacha
de servicio ¡Un escándalo! La muy aprovechada lo enamoró, le
quitó su fortuna y se divorció. Nunca sale.
Laura sale. Luces. Alí, un hombre de 36 años de mirada letárgica yace
sobre el suelo semidesnudo en posición fetal. Suena el timbre. Alí no
se inmuta. Suena el timbre. Alí se tapa los oídos. Suena el timbre. Alí
se sienta sobre el piso y mira a su alrededor. Suena el timbre.
Laura.- ¡Abre, Alí!
Alí se levanta y sale del escenario. Suena el timbre. Alí entra al
escenario con rostro perplejo y se viste apresuradamente. Suena el
timbre.
Laura.- Es Laura Meléndez.
Alí.-Sí, ya la vi.
Alí abotona su camisa hasta el cuello y sale del escenario. Entra;
Laura lo sigue.
Alí.- ¿Quién le dio mi dirección?
Laura.- Doña Matilde.
Alí la contempla inseguro.
Alí.- Mi mamá. Todavía vive. Me trae mercado cada viernes. Y me limpia
la casa. Lo que no me gusta. El que no se muere es mi papá. Ya no tengo
esperanzas de recibir su herencia, ¿sabe? Me voy a morir primero que
él. Mi familia tiene ocho edificios, y mire como vivo. Oí que usted era
drogadicta.
Laura.- (Perturbada) No, Alí, ¿quién se lo dijo?
Alí.- Un amigo suyo. A mí me gusta el bazuco. A usted, según oí, la
cocaína.
Laura.- Habladurías. ¿En el centro de desintoxicación, cierto? Envidia.
Infamias. Además, vivo fuera del país. Tu me conoces desde niña.
¿Recuerdas cuándo venías a mi casa? Nos bañábamos en la piscina todo el
día, incluso cuando llovía, hasta el atardecer. Tu vestido de baño era
tan lobo.
Alí.- (Riendo) Usted siempre ha encontrado el modo de hacer quedar mal
a los demás.
Laura.- Cosas de niños. ¡Cómo estás de simpático! Quiero invitarte a
una fiesta este sábado en la noche.
Laura intenta abrazarlo. Alí la evita.
Alí.- No la veía desde antes de nuestra graduación.
Alí y Laura avanzan al proscenio. Durante el siguiente diálogo ambos
personajes se comportarán de una manera más jovial, casi infantil.
Alí.- ¿Quieres ser mi novia?
Laura.-(Sonriendo) ¡Alí! ¿Qué tipo de pregunta es esa?
Alí.- ¿No terminaste con Juan Carlos?
Laura.- No. ¿Qué te lo hizo pensar?
Alí.- Lo vi con Camila. Se besaban.
Laura se voltea y habla a un personaje invisible.
Laura.- ¿Qué fue lo que hiciste con esa zorra? Me lo dijo Alí. Para que
lo sepas, yo también besé a Alejandro.
Alí.-(Quien sufre una agresión física de un personaje invisible) Yo
creí... Pero, no, yo no digo mentiras. ¡Eso fue lo que pasó!. ¡Juan
Carlos! Perdón. ¡Ah!
Cambio de luz. Alí y Laura regresan al centro del escenario y recobran
su caracterización anterior.
Laura.- Eras el mejor alumno en clase de álgebra.
Alí.- Nunca fui listo. Pero fui disciplinado. Por eso memorizaba todos
los ejercicios de clase; era más fácil que calcular.
Laura.- ¡Aquellos si eran tiempos! ¡Y este fin de semana los
reviviremos!
Alí.- ¿Y qué pasó con Juan Carlos?
Laura.- (Asqueada) ¿Cuál Juan Carlos? ¿Y ese olor?
Alí.- ¿Qué olor?
Laura.- A orina. ¿Tienes gatos?
Alí.- Uno. Es lo único que me queda de mi hogar. Mi esposa se llamaba
Petronila. Fuimos felices por un año. Y usted, ¿se casó con Juan
Carlos?
Laura.- Con... ¡Oh, no! Juan Carlos era sólo un amigo. Me casé con un
ingeniero alemán. Vivimos en Berlín.
Alí.- ¿Y qué hace usted aquí?
Laura.- Celebrando los veinte años de nuestra graduación. A eso vine. A
saludarte... y a invitarte.
Suena el timbre de un celular.
Laura.- Disculpa.
Laura se aleja y contesta. Alí permanece inmóvil.
Laura.- Aló, Juan Ca... Estoy con Alí... Vive en un chiquero... No te
imaginas lo que apesta... Casi no ha cambiado. Sí, sé que no se ha
dejado ver desde que regresó de Inglaterra. ¿No lo sabías? Al hombre lo
ahuevaron más por allá. Su mamá le compra las drogas para que no lo
estafen. No sale de casas de reposo. Va a ser divertido verlo.
Bien, no te olvides de comprar el whisky. ¡Cuatro cajas!
Laura cuelga y regresa.
Alí.- ¿Y su marido?
Laura.- Se quedó en Alemania.
Alí.- ¿No lo ama?
Laura.- Claro que sí.
Alí.- ¿Entonces?
Laura.- Sólo estaremos separados por un mes.
Alí.- ¿Cómo puede ser así con él?
Laura.- ¿Cómo?
Alí.- Como Petronila. Se iba y se acostaba con otros hombres. Mi mamá
la descubrió. Decía que yo no la satisfacía.
Laura.- Claro...
Alí escudriña a Laura con su mirada. Laura lo evita.
Alí.- En el sanatorio conocí a mujeres y a hombres que amaban a sus
cónyuges enfermos, retardados o paralíticos.
Laura.- La fiesta de nuestros veinte años de graduación seré este
viernes en la noche. No debería decírtelo, pero sé que los muchachos
han contratado a dos chicas de La Ponderosa.
Alí.- Yo, en cambio, soy fiel a la mujer que aún no he conocido.
Laura.- Habrá orquesta, y vino...
Alí.- No puedo beber.
Laura.- ¿Y eso? ¿Toma algún medicamento?
Alí.- Soy musulmán.
Laura carcajea.
Alí.- Hablo en serio.
Laura.- ¿Desde cuándo?
Alí.- Desde que me enfermé, a la salida de un bar. Un grupo de mis
hermanos me llevaron a casa. Yo no conocía a nadie en Londres. Y ellos
me cuidaron.
Laura.- Pero aquí, en Bucaramanga, no hay una sola mezquita.
Alí.- No iré a la fiesta. Y tú tampoco.
Alí sorprende a Laura a sus espaldas y la toma del cuello; entonces
extrae una navaja y oprime su cuchilla contra su mejilla.
Laura.- ¡Por Dios! ¡Alí! ¡No me mate! ¡Tengo hijos!
Alí.- Así le serás fiel a tu marido.
Alí forcejea con Laura de espaldas al auditorio. Laura ahoga un grito.
Alí la suelta. Laura, cubriendo su mejilla con una de sus manos, corre
hasta el proscenio. Allí descubre en un espejo inexistente la cortada y
la sangre en su rostro. Grita.
Apagón.
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