EXT. DIA. PARQUEADERO FRENTE AL APARTAMENTO DE
HERNANDO.
HERNANDO, un hombre robusto y triqueño de
treinta años, y
NANCY, mujer rubia de 27 años, portan sendas
maletas desde la
salida del edificio hasta un auto estacionado.
HERNANDO
(reprimiendo su
ira)
Nunca la creí capaz.
NANCY
(maternal)
Quien quiere espera.
Nancy abre la puerta del baúl. Hernando
acomoda las maletas.
NANCY
(continua)
Mi chica! Mi chica!
Una gata se abalanza hacia los brazos de
Nancy. Nancy la
acaricia.
NANCY
(continua)
Vamos
a tener un viaje de diez
horas! Hasta Medellín! Sí! Va a
conocer a unos gatos bien
simpáticos!
Nancy la introduce a su automóvil.
HERNANDO
Nancy.
NANCY
Dígame.
HERNANDO
No se vaya.
NANCY
Estamos
en el año 2006 Hernando.
Usted no puede ser tan egoísta.
HERNANDO
¿Egoísta?
NANCY
¡Seré gerente de un banco! Es una
oportunidad única en mi vida.
Usted mismo, en mi lugar, habría
hecho lo mismo.
HERNANDO
No... Hablemos.
NANCY
(impaciente)
No quiero salir tarde. Dicen que
la guerrilla detiene a los autos
en la madrugada.
HERNANDO
Su indolencia es lo que más me
lastima.
NANCY
¿Cómo?
HERNANDO
Usted
me trata como un cero a la
izquierda.
NANCY
¿Qué quiere que haga?
HERNANDO
Podría invitarme, por ejemplo.
NANCY
¿A Medellín?
HERNANDO
A reiniciar nuestra vida allí.
NANCY
(irritada)
¡Dios!
(golpe)
¿Y su trabajo?
HERNANDO
Algo encontraré.
NANCY
¿Algo?
No sueñe Hernando.
La
situación económica de este país
no es la mejor.
HERNANDO
Me tomará meses, quizás años, pero
al
final encontraré un nuevo
puesto.
NANCY
Y entre tanto, ¿de que vivirá?
Hernando la observa ofendido.
HERNANDO
Usted lo sabe.
NANCY
¿Quiere que yo lo mantenga?
HERNANDO
No es eso.
NANCY
¿No le daría pena con nuestros
amigos, con nuestros familiares?
Además, usted está comprometido
con su Oficina de Arquitectura;
debe presentar un
proyecto a
finales del próximo mes.
HERNANDO
(débil)
Quédese.
Nancy acerca su rostro al suya.
NANCY
Usted sabe que aún lo quiero. Es
solo que continuaremos nuestra
relación desde la distancia.
Nancy lo besa. Hernando le susurra al oído:
HERNANDO
(tenso)
Ya se lo he dicho: si usted se va
terminamos.
NANCY
No lo creo.
Nancy entra en su automóvil y lo enciende.
Hernando le da la espalda y regresa a su
apartamento.
El
auto de Nancy se aleja en el horizonte.
CUT TO:
INT.
DIA. APARTAMENTO DE HERNANDO.
Hernando avanza lentamente a lo largo de su
apartamento
semioscuro y silencioso. Se detiene en medio de la sala y
observa el sofá vacío -a la par que escucha
risas de Nancy en
la
lejanía-.
Se
sienta al lado derecho del sofá, dejando el izquierdo
vacío.
Toma el control remoto y enciende la
televisión. Cambia de
canales rápidamente.
Su
mirada fija oscila hacia la izquierda.
Nancy, en pijama, descansa dormida sobre las
piernas de
Hernando, también en pijama.
Hernando la despierta, la levanta y la besa.
NANCY
(somnolienta)
¿Cómo acabó la película?
Hernando se desliza hasta yacer sobre ella.
Imágenes de televisión.
CUT TO:
INT. DIA. ESTUDIO DE TELEVISION.
Comercial de televisión
sobrecargado de tomas editadas
de un modo caprichoso, dando a conocer los labios, los ojos, la lengua
insinuante y la piel sudorosa de los modelos.
Un
hombre musculoso, vistiendo un smoking, es desnudado hasta
que permanece en tanga por cuatro mujeres en
bikini sobre un
horizonte de playa.
NARRADOR
(V.O.)
KOM, el nuevo perfume de Kail
Chevré para los hombres de mundo
que no se contentan con una sola
mujer... KOM, diseñado para
aquellos que conocen el sabor del
triunfo...
KOM, la fragancia de
los hombres ambiciosos que conocen
el verdadero placer de vivir...
CUT TO:
INT. DIA. APARTAMENTO DE HERNANDO.
Hernando, sólo, de rostro apesadumbrado
observa la TV.
Hernando se levanta y apaga la TV.
En
medio de la sala, frente al sofá vacío, Hernando toma su
cabeza entre sus manos y mira al vacío.
Hernando permanece inmóvil, en silencio.
Gritos de niños jugando se escuchan desde la
calle.
CUT TO:
EXT. DIA. CALLE DE BUCARAMANGA.
Hernando,
vistiendo un pantalón y una
camisa negra, y con una
barba de tres días, deambula por la calle a un
paso más lento
que el de los transeúntes.
Observa al pasar, uno tras otro, siete cuerpos
y rostros de
mujeres de entre 18 y 40 años, quienes asumen
actitudes
diferentes ante él:
La
MUJER 1 lo observa con curiosidad, muy seria.
La
MUJER 2 le sonríe simpáticamente.
La
MUJER 3 lo observa con inocente voluptuosidad.
La
MUJER 4 lo ignora totalmente.
La
MUJER 5 lo observa con temor y lo evita.
Las MUJERES 6 y 7, tomadas del brazo, sonríen
exageradamente
al
verlo, estallando en una carcajada burlona.
El
rostro de Hernando suda copiosamente.
CUT
TO:
INT. DIA. RESTAURANTE.
Rostro sonriente del MESERO.
MESERO
Buenas tardes, arquitecto. Sígame.
Hernando es conducido a una mesa por el MESERO.
Hernando se sienta, observa a su alrededor y
recibe la carta
del mesero.
HERNANDO
Un whisky, Edgardo, si es tan
amable.
MESERO
¿Y para la doctora Nancy?
Hernando lo observa consternado.
MESERO
(continua)
¿Un Bloody Mary?
HERNANDO
No... Ella... No...
MESERO
¿Se encuentra bien?
HERNANDO
Volveré más tarde.
Hernando se levanta y abandona el restaurante.
CUT
TO:
EXT. AMANECER. PARQUE DE BUCARAMANGA.
Hernando, vistiendo una camisa azul fuera de
su pantalón,
camina alcoholizado a lo largo del parque.
Se
recuesta contra una palma, jadeante y se deja caer al
suelo.
Observa las hojas moverse con el viento.
Una PROSTITUTA se le acerca con un cigarrillo
en la mano.
PROSTITUTA
Hola guapo. ¿Tiene candela?
HERNANDO
No fumo.
La
prostituta saca un encendedor y enciende el cigarrillo.
HERNANDO
(continua)
¿Cuál
es su nombre?
PROSTITUTA
Serena. Pero puede llamarme como
quiera.
HERNANDO
(riendo)
Nancy. ¿Puedo llamarla Nancy?
PROSTITUTA
A ciento cincuenta mil pesos la
hora.
HERNANDO
¿Vamos
a amanecer, Nancy?
PROSTITUTA
Ya son las cinco y media, corazón.
La
prostituta mira a su alrededor.
PROSTITUTA
(continua)
Pago por adelantado.
Hernando extrae su billetera. El cuenta varios
billetes de
veinte mil pesos.
PROSTITUTA
(V.O.)
Reviéntelo papito.
Hernando levanta su rostro.
Un
puño se estrella contra su nariz.
Hernando suelta los billetes y se mueve a
gatas jadeando. El
PROXENETA lo patea en el suelo.
Desde el suelo, Hernando, observa los billetes
que vuelan
sobre el parque, la prostituta pescándolos en
el aire.
Se
escucha un silbido agudo.
PROXENETA
¡Los gatos!
El
proxeneta huyen. La prostituta
recoge un billete emplazado
frente al rostro de Hernando y se prepara a
huir. Hernando la
detiene con su mano.
PROSTITUTA
(horrorizada)
¡Suélteme!
La
prostituta se safa y huye enarbolando sus billetes. Se oye
un
disparo.
La
prostituta cae de rodillas al suelo.
HERNANDO
¡No!
Hernando trompica hacia el cuerpo que se
desploma boca arriba
de
la prostituta y lo toma entre sus brazos.
La
prostituta lo mira, le enseña el billete de veinte mil
pesos,
vomita sangre y exhala.
Un
policía entra en escena.
HERNANDO
(continua)
La mató.
POLICIA
El
otro individuo se me
escapó.
¿Quiere que le llame una
ambulancia?
Hernando toma a la prostituta en sus brazos.
HERNANDO
(sollozando)
¡Nancy! ¡Nancy!
CUT TO:
EXT. DIA. OFICINA DE AGENCIA DE ARQUITECTURA.
En
una amplia oficina bañada de luz, Hernando, pulido y
ojeroso, con una vendita sobre su
nariz, realiza un diseño
sobre un plano.
ARIADNA, mujer delgada y atractiva de treinta
años, entra con
dos tazas de café. Entrega una a Hernando.
HERNANDO
Gracias.
Ariadna se sienta frente a una mesa adyacente.
ARIADNA
Está muy callado hoy.
HERNANDO
¿Sólo hoy?
ARIADNA
Usted es un hombre joven,
Hernando. Nancy se fue hace más de
un mes...
HERNANDO
¿Tanto tiempo ya?
ARIADNA
Ella ya no es su mujer.
HERNANDO
Lo que creo que soy se niega a
aceptarlo.
ARIADNA
¿Qué la motivó a buscarse un
trabajo en Medellín?
Hernando deja su lápiz sobre la mesa.
HERNANDO
No lo sé.
ARIADNA
Piénselo.
HERNANDO
¿Cómo puedo saberlo? No soy un
hombre acaudalado; no soy un
hombre célebre; no soy un modelo.
ARIADNA
Otras mujeres lo consideran a
usted muy interesante, y muy
varonil.
HERNANDO
Solo amo a Nancy.
CUT TO:
INT. DIA. ESTUDIO DE TELEVISION.
Imágenes
mudas y en sepia de los modelos del comercial de
KOM. Todos los modelos observan voluptuosos el
lente de la
cámara.
CUT TO:
EXT. DIA. OFICINA DE AGENCIA DE
ARQUITECTURA.
Hernando
observa a Ariadna, quien humedece
sus labios.
HERNANDO
¿Quienes?
ARIADNA
(sorprendida)
¿Quienes?
HERNANDO
¿Qué mujeres me encuentran varonil?
ARIADNA
Yo, por ejemplo.
HERNANDO
(Observándola
con
deseo)
No lo sabía.
Ariadna sonríe misteriosa.
ARIADNA
Mi madre siempre me dijo que todas
las relaciones fracasan en la
cama. ¿Está usted de acuerdo?
HERNANDO
Quizás.
Hernando intenta besarla. Ariadna lo esquiva.
ARIADNA
Antes quisiera saber de su vida
íntima.
Hernando sonríe coqueto.
HERNANDO
Nancy se quejaba a menudo de
nuestra vida sexual.
ARIADNA
¡Ah! ¿Le disgustaba?
Hernando sonríe lascivo.
HERNANDO
¿Cómo decirlo?... A mí me gustaba
demasiado.
ARIADNA
Sí... Esa es la principal causa de
divorcio entre las parejas. La
incompatibilidad sexual.
(pausa)
Efraín y yo sufrimos del mismo
problema por un tiempo. El decía
que yo era una ninfomaniaca. La
verdad es que nunca nos hemos
querido. Fue un matrimonio por
conveniencia.
HERNANDO
¿Por qué no se divorcian?
Ariadna lo observa con cierto malestar.
ARIADNA
Por nuestras hijas. Cuando la
menor cumpla dieciocho años lo
haremos.
Hernando desvía su mirada hacia la ventana, en
donde un
pájaro come migajas de pan.
HERNANDO
Tal vez mi destino sea el mismo,
Ariadna. Casarme por conveniencia
con alguien a quien no ame.
ARIADNA
(riendo)
No lo creo. Usted es un hombre
demasiado noble, Hernando.
Perdóneme que se lo diga. No se
apresure.
Lo que usted
necesita es
conocer a otra mujer...
Ariadna repasa su cabello en un gesto sensual.
ARIADNA
(continua)
¿Está
libre mañana en la
tarde?
Hernando endurece su rostro.
HERNANDO
No; debo ir a la universidad.
ARIADNA
Sí,
algo había oído. Va a
cursar
una especialización, ¿no es así?
HERNANDO
Un curso abierto: en apreciación
musical.
ARIADNA
Debería hacer lo mismo. Efraín
viajó ayer a los Estados Unidos
por tres meses. ¿no se lo había
dicho?
Hernando la observa con intensidad.
HERNANDO
No.
RAMIRO, un hombre canoso de unos cincuenta
años, entra con
aire preocupado.
RAMIRO
¿Cómo
va ese proyecto
Hernando?
HERNANDO
En dos semanas estará listo.
RAMIRO
Demasiado tarde.
Ramiro gira sobre sí mismo y se aleja.
RAMIRO
(continua; en
voz
alta)
Lo necesito para dentro de diez
días.
HERNANDO
Haré lo que pueda.
Ramiro se detiene por un breve instante.
RAMIRO
(perentorio)
Trabajará horas extras si es
necesario.
Hernando observa a Ariadna contrariado.
ARIADNA
(conciliatoria)
No nos defraudará, ¿o sí?
HERNANDO
Soy el subalterno de ustedes dos.
Ariadna lo observa fijamente.
CUT TO:
INT. NOCHE. HACIENDA DE ARIADNA.
Hernando,
bañado en sudor, yace sobre las
piernas abiertas de
Ariadna, aferrando sus pies. Ariadna gime
agudamente.
ARIADNA
(orgásmica)
¡Sigue! ¡Sigue! ¡Ah! ¡Sí!
Hernando continua sus movimientos, se separa
de Ariadna y
yace sobre la cama.
HERNANDO
No pude eyacular.
Ariadna lo abraza.
ARIADNA
(lasciva )
Tanto mejor...
CUT TO:
INT. DIA. SALON DE CLASES UNIVERSITARIO.
Hernando, sentado en un pupitre, y rodeado de
seis
estudiantes, escucha atento la voz de su
maestra. La vendita
sobre su nariz a desaparecido, dejando
translucir una
contusión.
MARIANA
(O.S.)
Dudo de que alguno de ustedes sea
crítico musical en una ciudad que
carece de opera. Más de un millón
de habitantes y ni tan siguiera un
teatro
permanente, y cuyas
orquestas sinfónicas son
totalmente dependientes de los
fondos de dos universidades
privadas.
MARIANA, una mujer delgada de treinta y dos
años, observa
fijamente a Hernando.
MARIANA
Ahora quisiera que ustedes me
confesasen cual es su interés en
este
curso.
Silencio. Hernando mira a su alrededor.
HERNANDO
¿Me pregunta?
MARIANA
Primer voluntario.
Los demás
estudiantes ríen.
HERNANDO
Nací en Bucaramanga. Tengo treinta
años. Estudié arquitectura en la
Universidad Santo Tomás.
(pausa
embarazosa)
MARIANA
¿Qué ha diseñado?
HERNANDO
Varias edificaciones. La nueva
cárcel de mujeres, por ejemplo.
MARIANA
Leí que sus celdas son un tanto
hacinadas.
HERNANDO
(ruborizado)
Soy
arquitecto, no político.
MARIANA
¿Eso lo exime de responsabilidad?
HERNANDO
No soy yo quien decide cuántas
mujeres
deben encarcelarse en una
celda.
MARIANA
(sonriente;
mirando
a otro
estudiante)
Siguiente.
Hernando la observa visiblemente irritado.
CUT
TO:
EXT. DIA. PATIO UNIVERSITARIO.
Hernando camina, portando una agenda y se detiene
frente a un
edificio.
Sus dedos copian un rápido
diseño de éste.
MARIANA
(O.S.)
Creo que le debo una disculpa.
Hernando se voltea y observa su rostro
radiante con
severidad.
HERNANDO
(molesto)
Tendrá que ser en público.
Mariana se encoge de hombros.
MARIANA
De
acuerdo.
Hernando lo observa pensativo.
HERNANDO
Usted me sorprende.
MARIANA
¿Por qué?
HERNANDO
Los santandereanos jamás se
disculpan.
Mariana sonríe.
MARIANA
Olvide preguntarle por su interés
en
la música. ¿Toca algún
instrumento?
HERNANDO
El piano...
MARIANA
¿En serio?
HERNANDO
Soy solo un principiante.
Se
observan el uno al otro.
HERNANDO
(continua)
¿La puedo invitar a un café?
CUT
TO:
INT. DIA. CAFE UNIVERSITARIO.
Mariana disuelve un sobre de azucar en una taza de
café.
HERNANDO
(V.O.)
Cada celda debería
ser para un
único preso. Pero no vivimos en el
mejor de los mundos.
MARIANA
Voltaire.
HERNANDO
(sonriente)
Sa citación plus celebre.
MARIANA
Vous parlez très bien
le français.
HERNANDO
Mais
contraire a la plus part de
ses lecters, je crois
que nous
vivons dans le mieux
des toutes
les mondes possibles.
MARIANA
(
sonriendo)
Un monde evanescente:
cet ne pas
le mielleur.
HERNANDO
Su acento es impecable. ¿Creció
usted en Francia?
MARIANA
Pasé los primeros diecisiete años
de mi vida en Basançon.
HERNANDO
No lo hubiera creído. Su español
es perfecto. ¿Cuánto tiempo lleva
aquí?
MARIANA
Cuatro años. Mi papá es bumangués;
mi mamá es de La Veze, un pueblo
del French Compte.
HERNANDO
No riman mal. ¿Viven en Besançon?
MARIANA
(sonriendo
amargamente)
Mi mamá murió en un accidente de
tránsito el año pasado. Papá no
pudo reponerse y sufrió un ataque
al corazón seis semanas después.
No
sobrevivió.
HERNANDO
¿De pena moral?
MARIANA
(conteniendo sus
lágrimas)
Soy
testiga de ello.
HERNANDO
No hay muchos extranjeros en
Colombia. Los medios de
comunicación nos han, en cierto
modo,
aislado.
MARIANA
Tiene sus ventajas. El día en que
haya paz en Colombia tendremos que
soportar a cientos de turistas.
HERNANDO
(riendo)
Cierto... Yo viví tres años en
Bruselas.
MARIANA
¿Estudió allí?
HERNANDO
No; trabajé en un almacén.
Transportaba cajas. El tipo de
labor que los extranjeros hacen.
MARIANA
¿Fue
una mala experiencia?
HERNANDO
No; por el contrario. Aprendí a
valorar lo que Dios me ha
entregado: nuestras frutas,
nuestras
montañas, nuestra
vegetación... Es exuberante, y,
sobre todo, el sol. Mire como
ilumina los Andes al atardecer.
Mariana ve una montaña bañada por la luz del
ocaso.
HERNANDO
(continua)
Es necesario padecer un invierno
en el extranjero para apreciarlo.
MARIANA
Aunque no lo crea, es por eso que
vivo en Colombia.
HERNANDO
¿En serio?
MARIANA
Cierto día, leyendo a Camus,
aprendí que el Algeriano, siendo
pobre, era más feliz que el
francés, pues éste carecía de sol.
NORBERTO
(O.S.)
¿Cómo
está el amigo Tatareto?
Hernando gira su rostro.
Norberto, un hombre corpulento y calvo de unos
treinta y
cinco años, extiende su mano; su expresión
expresa burla,
pero también inmadurez e inseguridad.
MARIANA
(molesta)
¡Norberto!
NORBERTO
¿No puedo saludar a...? ¿Cómo es
que
lo apodó su progenitor?
¿Hernando? Sí... El tatareto: yo
vivía irritándolo en el colegio.
HERNANDO
Sin sus mofas, Hernando, jamás
sería lo que soy.
NORBERTO
Somos condiscípulos, sí...
HERNANDO
(a Mariana)
Yo diría que conocidos, y de un
modo que jamás se olvida.
NORBERTO
No sea tan hijo'eputa, Tatareto.
¿Cómo que conocidos? Amigos.
Intimos del alma, casi Gays. ¿Sí
o qué?
(a Mariana)
No me diga que este huevón es
alumno suyo.
MARIANA
¿Cuándo
va usted a expresarse
correctamente, Norberto?
NORBERTO
Así es como hablamos en esta
ciudad, mamita, ya se lo he dicho.
¿No
quieres estar IN, como yo?
MARIANA
(mirando a
Hernando)
Creo que lo OUT me llama más la
atención.
NORBERTO
El tatareto no era ni tan siquiera
capaz de completar una frase en el
colegio. Qué malpa-pa-pa-pa-parido.
(riendo)
Nos
cagábamos de la risa cada
vez
que hablaba. ¡Y ahora oígalo!
¡Cómo se regeneró!
HERNANDO
Todos lo hacemos, Norberto, pero
pocos
maduramos.
NORBERTO
¿Insinúa Usted que soy
inmaduro?
HERNANDO
In... y maduro.
NORBERTO
(riendo sin
gracia;
a Mariana)
¿Desea, el amigo Hernando, que le
quiebre esa nariz operada?... Oiga
mi amor, ¿no le provoca una
botellita de tequila?
MARIANA
Ya le dije que no iba a salir con
usted de nuevo.
NORBERTO
Mamacita, cómo se ve de linda
cuando me trata así.
MARIANA
(a Hernando;)
Discúlpeme.
HERNANDO
(levantándose )
Ya me iba.
MARIANA
Yo también.
Mariana se levanta, toma su cartera y camina
junto a
Hernando.
Norberto los sigue a una
distancia prudente.
MARIANA
(continua)
Encantada de conocerlo, Hernando.
HERNANDO
Me
gustaría invitarla a
cenar.
MARIANA
¿A un restaurante?
HERNANDO
A mi apartamento.
Mariana se detiene y mira de reojo a Norberto,
quien se
detiene irritado.
MARIANA
¿Por que no?
HERNANDO
¿Podría ser este viernes, a las
seis
de la tarde?
MARIANA
Mañana me puede dar la dirección
en clase.
Mariana lo besa en la mejilla y se aleja.
Norberto la
intercepta.
NORBERTO
(susurrando)
¿Y ese hijo'eputa qué? ¿Ya se lo
pidió?
MARIANA
Adios
Norberto.
Mariana
avanza. Edgardo la aprehende
entre sus manos.
NORBERTO
¿Hice algo malo?
MARIANA
Tiene cinco segundos para
soltarme.
NORBERTO
Usted siempre dice lo mismo y...
MARIANA
Tres.
NORBERTO
¡Ya! ¡Me voy!
Norberto se aleja.
CUT TO:
INT. DIA. OFICINA DE AGENCIA DE ARQUITECTURA.
Hernando mecanografía frente a su computador.
Ariadna entra
con un regalo en sus manos.
ARIADNA
¡Feliz día del Amor y la
Amistad!
HERNANDO
¿Para
mí?
ARIADNA
Desde luego.
Hernando la besa en la boca y abre la caja:
una botella de
whisky Chivas.
HERNANDO
Gracias.
ARIADNA
No sé usted que pensará de mí,
Hernando, pero me ha despertado
unos sentimientos que jamás creí
experimentar
de nuevo.
HERNANDO
¿Amor?
ARIADNA
Quizás.
HERNANDO
Aún no me he repuesto de la
partida de Nancy. No creo...
Hernando guarda la botella en su escritorio.
ARIADNA
No la deje por ahí; podría
costarle
el puesto.
HERNANDO
No sé que decir. Usted es casada
y...
ARIADNA
Quisiera invitarte a cenar mañana
viernes en la noche.
HERNANDO
Gracias, pero tengo otro
compromiso.
ARIADNA
¿Con una mujer?
HERNANDO
Sí... Necesito conocer a otras
mujeres.
ARIADNA
¿Y el sábado? Mis hijas toman
clases de piano
hasta el
mediodía.
Podríamos broncearnos junto a la
piscina.
Hernando sonríe con simpatía.
CUT TO:
EXT. ATARDECER. PANORAMA DE BUCARAMANGA.
Las nubes se deslizan sobre la meseta de
Bucaramanga, bajo
los rayos rojizos de Palonegro.
CUT TO:
INT. ATARDECER. APARTAMENTO DE HERNANDO.
Las manos de Hernando extraen una refractaria
con papa
criolla rostizada.
HERNANDO
Está hirviendo.
Hernando avanza hasta el comedor, en donde
Mariana permanece
sentada.
Hernando deposita la refractaria sobre un
soporte de madera.
MARIANA
Siempre he comido frita la papa
criolla.
HERNANDO
Rostizada es uno de los mejores
manjares de los Andes. ¿Podría
servirme el vino?
Mariana sirve dos copas de una botella de vino
previamente
destapada. Hernando sirve la papa y el gulash.
MARIANA
Las cepas chilenas son excelentes.
HERNANDO
No
tanto como Las francesas.
MARIANA
¿Es un cumplido?
HERNANDO
Ahora que lo dice, sí. Salud.
Brindan.
MARIANA
Es un cumplido.
(pausa)
Qué aroma tan delicioso.
HERNANDO
Son los tomates, la cebolla y los
pimientos mezclados con los jugos
de de la carne.
MARIANA
¿Jugos?
HERNANDO
Sangre y grasa.
(golpe)
Espero que no sea vegetariana.
MARIANA
Si lo fuese, dejaría de serlo por
esta noche.
HERNANDO
(riendo)
¡Que vergüenza!
MARIANA
Es en serio.
HERNANDO
Buen
provecho.
Mariana prueba el gulash y expresa su
aprobación con gestos
discretos.
MARIANA
Delicioso. ¿Cómo lo preparó?
HERNANDO
A fuego lento.
MARIANA
¿Y...?
HERNANDO
El secreto está en el corte de la
carne. Se le deja cocinando por
tres horas, para que se ablande y
disuelva su grasa en las verduras.
MARIANA
¿Usó crema de tomate?
HERNANDO
No; sólo tomates maduros.
Es un
pecado que se vendan enlatados en
un país en dónde las verduras y
las frutas se cosechan día a día.
MARIANA
Son pocos los hombres que saben de
cocina en Bucaramanga.
HERNANDO
No lo niego. Esta es todavía una
sociedad
matriarcal.
MARIANA
¿Matriarcal? Patriarcal querrá
decir.
HERNANDO
La una se compagina con la otra.
No puede haber patriarcado sin
matriarcado y viceversa.
MARIANA
Qué interesante. ¿Vive sólo?
HERNANDO
Sí; desde hace un mes.
MARIANA
¿Un mes apenas?
HERNANDO
Una mañana me desperté y no
encontré as mi compañera junto a
mí.
Mariana asiente con un gesto de extrañeza.
MARIANA
¿Qué la motivó?
HERNANDO
Una
bruja.
MARIANA
¿Bruja?
HERNANDO
Existen, ¿no es así? Cierto día
Nancy -ese era el nombre de la
mujer
que amaba-, se
encontró con
una gitana, quien le leyó el
pasado en su mano con una
precisión insólita.
MARIANA
¡Ah!
¿Quiere decir una vidente?
HERNANDO
O una pitonisa. El caso es que
antes de que su
futuro le fuese
revelado, la gitana le preguntó a
Nancy qué consideraba más
importante en su vida, si el
trabajo, el amor o la salud. Nancy
respondió inmediatamente que el
trabajo. La síbila le dijo
entonces que ella pronto
conseguiría un buen puesto a costa
de su amor.
MARIANA
En otra palabras, a costa suya.
Hernando asiente con un gesto.
MARIANA
(continua)
¿Y sucedió? ¿Consiguió un nuevo
trabajo?
HERNANDO
En Medellín.
MARIANA
¡Qué coincidencia!
HERNANDO
Será el destino, serán espíritus
malignos,
no lo sé. El caso es que
he sufrido a causa de esa
predicción.
MARIANA
Mera causalidad.
HERNANDO
Nada es casual, Mariana.
Mariana deja sus cubiertos sobre la mesa.
MARIANA
Vamos.
HERNANDO
En serio.
MARIANA
Dígale eso a quienes sufren.
HERNANDO
Todo sucede por una causa que no
deseamos entender. No es casual,
por ejemplo, el que usted y yo
estemos vivos, ni el que
subsistamos segundo a segundo en
un cuerpo expuesto al deterioro y
a la enfermedad.
MARIANA
(impaciente)
¡Ah! Entonces, ¿usted es de los
que creen en Dios?
HERNANDO
¿Que
quiere usted decir?
MARIANA
Es una pregunta.
HERNANDO
(serio)
¿Cree usted en algo?
MARIANA
(perpleja)
Claro; por supuesto.
HERNANDO
¿En qué?
MARIANA
En
esta mesa, por ejemplo.
Hernando golpea la mesa con fuerza.
HERNANDO
Usted no necesita creer en ella;
es evidente, ¿no es así? ¿Cree en
algo increíble? ¿En algo
inmaterial?
MARIANA
(insegura)
No lo sé.
HERNANDO
¿Cree
en al amor?
MARIANA
Desde luego; ¿cómo no? Todos
creemos en él.
HERNANDO
¿Todos? Tenga en cuenta que nadie
ha demostrado la existencia del
amor.
Mariana comprende el razonamiento de Hernando.
MARIANA
No es necesario. Es algo que se
siente.
HERNANDO
Igual sucede con Dios.
MARIANA
Pero yo nunca he sentido a Dios.
HERNANDO
Porque no ha reconocido a Dios en
el amor.
MARIANA
(escéptica)
Yo me refería al dios de las
iglesias. Al dios que es el opio
del pueblo.
HERNANDO
Ah, a ese. Sí, claro, el dios de
las masas... Aún así, ¿no es
preferible
al opio mismo?
MARIANA
Extraña manera de pensar.
HERNANDO
Quienes carecen de amor necesitan
de
un padre que los controle, sea
este la religión o el estado. Los
opiómanos florecen en las
sociedades sin ley o
religión.
MARIANA
Como francesa me es difícil
aceptar lo que usted dice,
Hernando. Por ley nos educamos sin
estudiar a las religiones.
HERNANDO
¿Será por eso que jamás ha
reflexionado sobre ellas?
MARIANA
Francia fue la primera república
secular y...
El
teléfono timbra. Hernando se levanta y contesta.
HERNANDO
¿Alo?...
(pálido)
Hola Nancy. Sí, no... Estoy
comiendo...
Tengo invitados...
Sólo mi profesora de apreciación
musical... Usted no la conoce...
No se preocupe...
Pausa larga. Mariana lo observa impaciente.
Hernando la mira.
HERNANDO
(continua)
Qué bien... Que pena, pero debo
colgar... No, claro que no. La
llamó más tarde... Un momento...
Hernando deja el auricular sobre la mesa y va
hasta su
alcoba.
HERNANDO
(continua)
No me demoro.
Mariana suspira impaciente.
Hernando regresa de su alcoba con papel y
lapicero. Retoma el
auricular.
HERNANDO
(continua)
¿Cómo es?...
Hernando
anota.
HERNANDO
(continua)
Correcto. Hablamos. Se cuida...
Adiós.
Hernando regresa a la mesa.
HERNANDO
(continua)
Que pena con usted Mariana.
MARIANA
No hay de que disculparse.
HERNANDO
(embarazado)
Era la mujer de quien hablábamos
hace unos minutos.
MARIANA
¡Oh! ¿Su antiguo amor?
¿Reapareció?
HERNANDO
No lo entiendo; y justo en el
momento que menos lo
esperaba.
Silencio.
MARIANA
Todavía la quiere, ¿no es así?
HERNANDO
No; pero...
Silencio.
MARIANA
¿Pero...?
HERNANDO
Me preocupa.
MARIANA
¿Qué le dijo?, si se puede saber.
HERNANDO
Me habló de Medellín; me dice que
es una ciudad agradable.
MARIANA
Como todas.
HERNANDO
Parecía malhumorada.
MARIANA
Se habrá puesto celosa.
HERNANDO
No lo creo. Nancy siempre lo quiso
saber todo.
(observando
a Mariana)
De cualquier modo, comprobé que no
la amaba. Por primera vez, después
de seis semanas, me siento libre.
MARIANA
¿Sabe
lo que pienso?
HERNANDO
¿Sí?
MARIANA
Que ustedes volverán.
Hernando bebe de su copa de vino y sonríe a
Mariana.
HERNANDO
Jamás.
Mariana se encoje de hombros en gesto de
escepticismo.
CUT TO:
EXT. NOCHE. ENTRADA AL EDIFICIO DEL
APARTAMENTO DE
MARIANA.
Hernando, al volante, parquea frente a un
edificio.
MARIANA
Gracias, Hernando. He pasado una
noche
muy especial.
HERNANDO
Discúlpeme por esa llamada.
MARIANA
Creí que un santandereano jamás se
disculpaba.
HERNANDO
(riendo)
Alguien tiene que empezar a
hacerlo.
MARIANA
No hay nada que disculpar.
HERNANDO
Debí haber sido más breve.
MARIANA
Carece de importancia. Por lo
demás, usted no es un hombre
descortés.
HERNANDO
No lo soy en comparación a
Norberto.
Mariana gesticula embarazada.
MARIANA
Creí que nunca me lo preguntaría.
HERNANDO
(pausa)
¿Fue su novio?
MARIANA
Por sólo quince días. Un hombre
que sufre de excesos de
masculinidad. No me deja en paz.
Tiene un auto de caución.
HERNANDO
Debió haber llamado a la policía
entonces.
MARIANA
Lo haré cuando sea
necesario.
HERNANDO
¿Es verdad
que trabaja para los
paramilitares?
MARIANA