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Hamlet
Desencadenado
(Hamlet Unbound) |
PENITENCIARIA DE PENSILVANIA. EXT. NOCHE.
BERNARDO, en traje oscuro, camina a lo largo de la calle. Una
figura oscura emerge.
BERNARDO
¿Quién es?
HORACIO
No. Contésteme: levántese y
preséntese.
HORACIO surge de la oscuridad. Ella vista un traje oscuro.
Bernardo sonríe.
BERNARDO
¡Qué viva nuestro Estado!
HORACIO
(serio)
¿Bernardo?
BERNARDO
Un pedazo de él. Llegas más que
puntual a la hora convenida.
HORACIO
Por este encuentro, muchas
gracias. El frío es amargo y
siento dolor hasta en los huesos.
BERNARDO
¿Has tenido una guardia tranquila?
Horacio mira tras de sí. La calle está vacía.
HORACIO
No merodea ni un ratón.
BERNARDO
Permíteme asaltar de nuevo tus
oídos
HORACIO
Mi honor está aún fortificado
contra tu ambición.
Horacio se voltea, recula y grita.
Horacio descubre al ACTOR 1, un hombre huesudo en traje
oscuro.
HORACIO
(continuando)
¡Ah! ¡Hamlet!
BERNARDO
¿No luce como nuestro protector
enterrado? ¿Con su tez generosa?
¿Su figura violenta?
HORACIO
(escéptico)
Usurpador de la noche. En nombre
del cielo se lo ordeno: ¡hable!
El actor atraviesa la calle y se aproxima a Horacio.
BERNARDO
Esta ofendido.
HORACIO
Tiembla. Parece pálido.
BERNARDO
(riendo)
¿Que piensas al respecto, Horacio?
¿No luce como el muerto?
Horacio palpa la cara del actor.
HORACIO
Ante Dios, no lo podría creer sin
la comprobación sensible y
verdadera de mis propios ojos.
Bernardo entrega un sobre al actor. El actor lo abre:
efectivo en dólares.
BERNARDO
(al actor)
Ahora váyase a dormir.
(a Horacio)
Y compartamos lo que hemos visto
esta noche con el joven Hamlet.
Este espíritu, mudo para nosotros,
hablará con él.
Abandonan al actor y caminan.
BERNARDO
(continuando; a
Horacio)
¿Estás de acuerdo en que hablemos
con él, tal y como nuestro
bienestar lo requiere, según
nuestro deber?
HORACIO
En la envergadura y alcance de mi
opinión, el comportamiento de
Hamlet encarna una erupción
extraña para nuestro Estado.
BERNARDO
No sé de que otra parte del mundo
deban saludarnos, excepto de los
aposentos del joven Hamlet.
HORACIO
¡No de esta boca! Después de que
su tío Claudius se apoderó de la
corporación Elsinor, algo se pudre
en nuestro Estado.
BERNARDO
¡Horacio! ¡Horacio! No des lengua
a tus actos, ni acción a tus
pensamientos desmesurados.
Se alejan.
CORTE A:
OFICINA DE CLAUDIUS. INT/ DIA.
En una oficina oscura, Claudius habla a alguien fuera de la
escena. El joven de 27 años LAERTES observa la escena desde
el fondo.
CLAUDIUS
Aunque el recuerdo de la muerte de
mi querido hermano Hamlet aún sea
tierna, y aunque nos sea adecuado
el soportar los corazones en pena,
y a todos los miembros de nuestras
compañías el estar contraídos en
un mismo gesto de congoja; aún así
hasta el momento la discreción ha
luchado con la naturaleza, de modo
que todos, en una pena más sabia
pensamos en él sin olvidarnos de
nosotros mismos. Ahora parece que,
como sabes, la Compañía de
Inversiones Fortinbrás,
sosteniendo una idea floja de
nuestra valía, o pensando, en
razón de la reciente muerte de mi
hermano, que nuestro estado se ha
asociado al sueño de su ventaja,
no ha fallado en apestarnos con
mensajes que importan la rendición
de nuestras ganancias--esos vastos
países adquiridos según lazos
legales por mi querido hermano.
(pausa)
Demasiado para él... Ahora,
nuestro punto es éste: El señor
Laertes ha denunciado las argucias
de la Compañía Fortinbrás. Tenemos
que demandar una retribución justa
por su intento de apropiarse de
nuestras inversiones en las
compañías petroleras de Colombia,
y en Bolivia, de sus minas de
carbón.
Claudius entrega un papel al hombre fuera de cámara.
CLAUDIUS
(continuando)
Esperamos su firma, joven Hamlet.
La cámara se enfoca en el papel...
DISOLVENCIA A:
CALLE DE FILADELFIA--PUENTE WALT WHITMAN. DIA.
Imágenes de las cataratas del Niágara y de Nevada se
disuelven con el cuerpo de Hamlet, quien arruga el papel de
la escena anterior y lo arroja a la calle junto al puente
Walt Whitman.
HAMLET (V.O.)
¡Oh, que esta carne sólida,
demasiado sólida se derritiera, se
disolviera y se consumiera en el
rocío! O que la ley no hubiera
fijado su canon contra el
suicidio. ¡Oh, riquezas, riquezas!
Que tan cansados, anquilosados,
planos y baldíos me parecen todos
los placeres de este mundo. ¡Oh,
qué asco! Este es un jardín de
malezas, que crece hasta la
semilla; todo prevalece y engorda,
y sólo la naturaleza los posee.
Que tuviéramos que haber llegado
a esto. Pero dos meses muerto--no,
no tanto; no dos: un hombre tan
excelso, que era a mi tío lo que
Gandhi y King a Napoleón: tan
humano, tan cariñoso con mi madre.
¿Tengo que recordarlo? ¿Por qué?
Ella dependía de él, y aún así, en
menos de un mes, un mes que se ha
ido... ¿Por qué ella? ¿Ella
también? Casada con mi tío; esa
bestia que carece de un discurso
razonable. Y ahora la sal de sus
más hipócritas lágrimas ha
abandonado el caudal de sus ojos
irritados. Mi madre desposada.
¡Oh, rapidez perversa!
Entregándose a sábanas incestuosas
con semejante habilidad .
Varios autos llegan precipitadamente. Claudius emerge de uno
de ellos, con ROSENCRANTZ y GUILDENSTERN como escoltas.
CLAUDIUS
Y ahora, Laertes, ¿que hay de
nuevo con usted? Háblenos de su
demanda. Usted no puede convocar
a los directivos sólo para perder
su voz. ¿Que me pedirá, usted,
Laertes, que ya no haya sido
oferta mía? Las cabeza no es
menos nativa al corazón, que lo
son las ganancias de nuestras
inversiones al trabajo de su
padre. ¿Por que nos pidió que
viniéramos aquí, Laertes?
LAERTES
El dejar este negocio y regresar
a Bogotá, de donde vine
voluntariamente a los Estados
Unidos para renovar mi contrato
bajo su reorganización de su
compañía. Ahora, lo confieso, mi
deber está hecho, y mis
pensamientos y deseos se inclinan
otra vez hacia Colombia.
CLAUDIUS
No fui yo, sino Polonius, quien lo
convocó. ¿Que dice su papá al
respecto?
POLONIUS
El ha, Señor mío, extraído mi
parsimoniosa firma. A través de
peticiones laboriosas, y al cabo,
según su voluntad, yo he sellado
mi duro consentimiento. Se lo
imploro; acepte emplearlo de nuevo
de vuelta en Bogota.
CLAUDIUS
Mi voluntad es la suya, Laertes.
(a Hamlet)
Y ahora, mi amable primo Hamlet,
y mi hijo...
HAMLET
(hosco)
Un poco menos emparentado, y menos
aún amable.
CLAUDIUS
(impaciente)
Esa no es una réplica cariñosa y
justa. ¿Cómo es que las nubes
todavía lo ensombrecen?
HAMLET
No tanto, Señor mío; mi piel
aceitunada le dice que ando
demasiado tiempo bajo el sol.
Gertrude se acerca a Hamlet.
GERTRUDE
A veces él camina hasta cuatro
horas a lo largo de este puente.
(pausa)
Arroja ese color nocturno, y asume
un rostro más amigable con estos
empleados de nuestra compañía. Y
no busques el polvo de tu padre
con tus párpados velados. Al igual
que yo, debes aceptar que todos
hemos de morir, pasando de la
naturaleza a la nada.
HAMLET
La nada es nuestra moda, madre.
GERTRUDE
Si es así, ¿por qué aparenta ser
tan particular contigo?
HAMLET
No aparenta, madre. Es. Yo no
conozco las apariencias. Y no es
solo mi capa oscura, ni los trajes
luctuosos de solemne negro, ni el
suspirar aireado de alientos
forzados. No, ni el incesante río
de mis ojos, ni el hosco
comportamiento de mi mirada, junto
con las formas, humores y
contornos de la pena, que pueden
denotarme. Estas en verdad
parecen, pues ellas son acciones
que cualquier hombre puede
pretender. Pero yo tengo conmigo
lo que el pasado me ha dejado;
éstas, las heridas y las marcas
del dolor.
CLAUDIUS
Es dulce y elogioso en su
naturaleza, Hamlet, el dar estos
deberes ancestrales a su padre.
pero, tiene que saber que su padre
perdió al suyo; ese padre perdió,
perdió al de él; y el lazo
sobreviviente, en obligación
filial, fue el de dar por cierto
tiempo una pena generosa.
Pero el perseverar en una
condolencia obstinada es un curso
de necedad impía; es una congoja
escasamente varonil. Y demuestra
un voluntad incorrecta para con
los intereses de sus parientes
todavía vivos; un corazón
desfortificado, una mente
impaciente; un entendimiento
simple e infantil. Pues la muerte
es, y esto es un conocimiento tan
común como lo es el darnos cuenta
de que estas palabras son grabadas
en un casete. ¿Por qué deberíamos,
en nuestra necia oposición,
llevarlo al corazón? ¡Al Diablo!
Esa es la culpa del cielo, la
culpa de la muerte, la culpa de la
naturaleza. Para la razón más
absurda, cuyo tema más común es la
muerte de los padres. Se lo
rogamos, arroje a la tierra esa
congoja efímera y piense en
nosotros como en... un padre.
Pues, y que aquí la compañía tome
nota, usted puede ser reemplazado
sin su consentimiento, para que
nuestras ganancias continúen. Le
recomiendo, por lo tanto, que
cambie de parecer.
Claudius regresa a su auto.
CLAUDIUS
(continuando; pausa)
Y en cuanto a su deseo de regresar
a su universidad en Bucaramanga,
es lo más retrógrado a nuestros
deseos. Le imploramos que
permanezca aquí, en el jolgorio y
el placer de Filadelfia,
incrementando sus ingresos; el
legado de su padre.
GERTRUDE
Sé que es lo mejor para ti,
Hamlet. No malgastes el tiempo de
tu madre y permanece con nosotros.
HAMLET
La obedeceré en lo mejor que pueda
madre.
CORTE A:
PARQUE CENTRAL DE FILADELFIA. EXT/DIA.
Hamlet, Bernardo y Horacio caminan y se detienen frente a las
primeras edificaciones clásicas de la ciudad.
HAMLET
¿Cuál es su asunto en los Estados
Unidos?
HORACIO
Vine al funeral de su padre.
HAMLET
No se burle de mí, mi
condiscípulo. Más bien creo que
fue para asistir a la boda de mi
madre.
HORACIO
Cierto, Señor mío, se celebró casi
enseguida.
HAMLET
¡Economía, economía, Horacio! Las
carnes rostizadas en el funeral
proveyeron las carnes frías de las
mesas nupciales. Hubiera preferido
ver a mi peor enemigo en el cielo
a haber visto ese día, Horacio. Mi
padre, piensa que veo a mi padre.
HORACIO
¿En dónde?
HAMLET
Aquí; en mi recuerdo.
HORACIO
Señor mío, creo que lo vi ayer en
la noche.
HAMLET
¿Vio? ¿A quién?
HORACIO
Señor mío, a Don Hamlet, a su
padre.
HAMLET
(triste)
¿Al presidente, mi padre?
HORACIO
Adobe su admiración por un momento
con oído atento, hasta que yo haya
narrado esta maravilla.
HAMLET
Oigo.
HORACIO
En medio de la noche vasta y
muerta, dos de mis amigos se
encuentran con una figura como la
de su padre, vistiendo, como él,
en detalle . El se les aparece y
con marcha solemne se les acerca
lenta y sigilosamente, y por tres
veces camina frente a sus ojos
sorprendidos y atemorizados. Casi
engelatinados de miedo, mis amigos
enmudecen; no le hablan. Y yo, con
ellos, vigilo la tercera noche,
durante la cual, tal y como ellos
me dijeron, cada palabra se hace
verdadera. La aparición surge. Yo
conocí a su papá. Estas manos no
pueden parecerse más.
HAMLET
¿Pero, en donde fue?
BERNARDO
Señor mío, sobre la plataforma de
las tumbas.
HAMLET
¿No la habló?
HORACIO
Claro; pero no me respondió. Aún
así, levantó su cabeza y se puso
en movimiento, como si fuese a
hablar; pero entonces el gallo
anunció la mañana y de inmediato
se encogió, se alejó y se
desvaneció de nuestra vista.
HAMLET
Es muy raro.
HORACIO
Así como vivo, mi Señor honorable,
es verdad, y pensamos que era
nuestro deber escribírselo, para
hacérselo saber.
HAMLET
Claro, claro, señores. Pero no
deja de preocuparme. ¿Van a ir
allí, esta noche, de nuevo?
BERNARDO
Garantizo que iré.
HAMLET
Ya sea que este fantasma asuma la
noble persona de mi padre, le
hablaré. Aunque el infierno mismo
se altere y dictamine mi
intranquilidad. Y les ruego a
ambos, si ustedes han hasta ahora
ocultado esta visión, presérvenla
en silencio. Y sea lo que pase
esta noche, denle comprensión,
pero no lengua. Apelo a su cariño.
Entonces, hasta entonces. Sobre
las tumbas, entre las once y las
doce, los visito.
HAMLET (V.O.)
¡El espíritu de mi padre vaga!
Nada está bien; dudo de una jugada
sucia. ¡Si la noche fuese ya!
Hasta entonces, aguarda alma mía.
Obras injustas se levantarán,
aunque la tierra las abrume a los
ojos de los hombres.
CORTE A:
ESTACION DE TRENES DE FILADELFIA. INT/DIA.
Laertes porta una maleta. Ofelia, quien lleva un embarazo de
seis meses, lo acompaña.
LAERTES
Mi bienes han sido aforados:
adiós. Y mientras los vientos nos
sean propicios y el correo nos
asista, no te duermas, y déjame
saber de ti.
OFELIA
¿Dudas que lo haga?
LAERTES
En cuanto a Hamlet, y la banalidad
de su favor, tenlo como un
capricho y un juguete de la
sangre; una violeta en la juventud
de la naturaleza primaveral.
Impetuosa, jamás permanente;
dulce, no duradera; el perfume y
la fuente de un minuto; nada más.
OFELIA
Tu ofensa apesta, asquea a cielo.
LAERTES
El matiz de nuestras resoluciones
se enferma bajo el pálido arrojo
de los pensamientos de Hamlet. Y
los proyectos de gran profundidad
y momento de nuestra compañía,
bajo su cuidado, secan sus
corrientes y pierden el nombre de
acción.
(pausa)
Tal vez el te ame ahora, y ahora
ningún suelo ni cautela marchite
las virtudes de su voluntad. Pero
tú y tu descendencia han de
temerle, pues él mismo está sujeto
a su nacimiento. Él no debe, como
tantas personas de baja estirpe,
esculpir su vida, pues la
seguridad y el incremento de su
capital depende de sus decisiones.
No somos sino empleados, y si él
dice que te ama, tu sabiduría ha
de discernir como creerle. Témele,
Ofelia; témele, hermana mía. Tu
corazón es frágil, y la llaga
irrita a los vástagos de la
primavera demasiadas veces antes
de que sus capullos sean abiertos.
Mantén tu amor a la zaga de tu
afecto.
OFELIA
(irónica)
Guardaré el efecto de esta buena
lección, como guardia de mi
corazón. Pero, buen hermano mío,
no me muestres, como lo hacen
algunos republicanos insalubres,
el espinoso y vertiginoso camino
al cielo, mientras que él, como un
libertino presuntuoso y
desenfrenado, se pavonea por el
primoroso camino de la frivolidad,
desestimando sus propios consejos.
Laertes ríe nervioso. Polonius entra desde un ascensor.
POLONIUS
Dos bendiciones hacen dos gracias.
Ahora debes partir a Bogotá,
laertes. Pero antes de irte,
guarda estos preceptos en tu
mente...
Polonious entrega un libro a Laertes: la edición completa de
las obras de William Shakespeare.
LAERTES
(desdeñoso)
De la manera más gentil me
despido, señor mío.
Laertes entrega el libro a Ofelia.
LAERTES
(continuando)
Adiós, Ofelia; y acuérdate de lo
que te he dicho.
OFELIA
Está sellado en mi memoria, y tú,
por igual, guarda esos preceptos
en tu mente
POLONIUS
¡A bordo! ¡A bordo! ¡Qué
vergüenza! ¡Los criados esperan;
el tren te invita!
Laertes se aleja.
CORTE A:
PARQUE DE FILADELFIA. EXT/NOCHE.
Ofelia y Polonius, sentados en una banca, conversan.
OFELIA
Últimamente él me ha hecho
demostraciones de su afecto.
POLONIUS
¡Afecto! ¡Pooh!
OFELIA
No hablo como una doncella
inmadura, inexperta en
circunstancias de índole tan
delicada. Yo creo en sus
demostraciones.
POLONIUS
No sé que pensar.
OFELIA
Padre; hemos decidido casarnos de
una manera decente.
POLONIUS
¡Ay! ¡Y lo llamas manera! ¡Ve!
¡Hazlo!
OFELIA
Yo sé, cuando la sangre hierve, de
que modo tan pródigo el alma
presta a la lengua sus votos;
estas llamas, padre, dan más luz
que calor, es obvio. Yo no las he
tomado por fuego. En adelante seré
más parca con Hamlet en nuestros
retozos nocturnos. Sus súplicas
serán valoradas a un precio mayor
que sus charlas ligeras. Pues
Hamlet, cree tanto en sí mismo, y
es tan joven, que sus deseos
pueden por sí solos desplegar sus
promesas. Descreo de sus votos,
pues ellos son alcahuetas; meros
pordioseros de procesos impuros.
Pero no seré fácil de engañar. En
otras palabras, no le daré, y
quiero ser clara en esto, más
favores a Hamlet hasta que el
propósito de mi espíritu sea
asegurado por sus acciones.
CORTE A:
CEMENTERIO DE FILADELFIA. EXT/NIGHT.
Hamlet, Horacio y Bernardo yacen sentados sobre una tumba.
HAMLET
El aire muerde agudamente; es
demasiado frío.
HORACIO
Es un aire furioso y cortante.
HAMLET
¿Qué hora es?
HORACIO
Van a ser las doce.
HAMLET
No, ya las anunciaron.
Oyen una explosión de cañones y fuegos artificiales.
BERNARDO
¿Qué significa eso?
HAMLET
Mi tío se levanta en la noche y
celebra su vigilia; se mantiene
festivo y en sobresaltos
vacilantes se bambolea, y a medida
que seca las gotas de su vino del
Rin, el tambor de cuero de ternero
y la trompeta enardecen de este
modo el triunfo de su excusa.
HORACIO
¿Es una costumbre?
HAMLET
¡Ay! ¡Qué alegría! ¡Lo és! Pero
según veo, y aunque sea un
extranjero aquí, y nacido según
otras costumbres, este es un
hábito más bien violado que
observado. Este pesado mareo de
cabeza de este a oeste, nos pone
en la mira y el rumor de otras
naciones; ellas aplauden nuestra
ebriedad, y con frases asqueantes
nos llaman drogadictos. Y en
verdad toma de nuestros ingresos,
aunque ejecutado por lo alto, la
sustancia y la savia de nuestros
impuestos.
HORACIO
¡Mire, señor mío! ¡Aquí viene!
El actor 1 emerge de una tumba.
HAMLET
¡Ángeles y ministros de piedad!
¡Defiéndannos! Ya seas un espíritu
saludable o un engendro condenado,
ya sean tus intenciones pérfidas
o caritativas, apareces en una
forma tan cuestionable que yo así
te hablo. Te llamo Hamlet, el
hombre, el padre, el asociado.
¡Contéstame! No me dejes estallar
en ignorancia, y dime por qué tus
huesos canonizados han desbordado
su mortaja; ¿por qué el sepulcro,
en donde te vimos tranquilamente
encajonado, ha abierto sus pesadas
mandíbulas de mármol para
arrojarte una vez más?
¿Qué puede significar que tú,
materia muerta, de nuevo algodón
entero revisitas así los destellos
de la luna, haciendo esta noche
detestable, y nosotros, bufones de
la naturaleza, tan horriblemente
sacudidos en nuestra disposición
con pensamientos más allá de los
alcances de nuestra razón. Di,
¿por qué todo esto? ¿Para qué?
¿Que debemos hacer?
El actor 1 gesticula a Hamlet
HORACIO
Gesticula para que se vaya usted
solamente.
BERNARDO
Mire con que acción tan cortés lo
apura hacia un suelo aparte. Pero
no vaya con él.
HORACIO
No, de ningún modo.
HAMLET
No me habla; de modo que lo sigo.
HORACIO
No lo haga, señor mío
HAMLET
Por qué? Cual ha de ser el temor?
No doy a mi vida el valor de un
alfiler, y en cuanto a mi alma,
¿qué puede hacerle siendo una cosa
inmortal como él? Me apura de
nuevo hacia adelante. Lo sigo.
BERNARDO
¿Y qué si lo tienta hacia la
inundación, señor mío, o hacia la
cima horrenda de ese peñasco que
ondula sobre su rostro hacia el
océano, y allí asume otra forma
horrible que pueda depravarlo de
la soberanía de la razón y
conducirlo a la locura? Piénselo.
El mismo lugar emplaza juguetes
desesperados sin motivo alguno en
cada cerebro que descubre
fantasmas hacia el mar, oyendo su
rugido abajo.
HAMLET
Aún me apura. Avanza. Te sigo
Hamlet desaparece entre las tumbas.
CORTE A:
CEMENTERIO. EXT/NIGHT.
El actor 1 se desplaza. Hamlet lo sigue.
HAMLET
¿A dónde me conduce? Hable; No
avanzaré de aquí.
ACTOR 1
Obsérveme.
Caminan hacia una tumba solitaria.
ACTOR 1
(continuando)
Mi hora ya casi llega, cuando debo
entregarme a las tormentosas
llamas sulfurosas.
HAMLET
¡Ay! ¡Pobre fantasma!
ACTOR 1
¡No me compadezcas! Pero presta tu
atento oído lo que debo desplegar.
HAMLET
Habla; estoy encadenado a oír.
ACTOR 1
Así como a vengarte, cuando oigas.
HAMLET
¿Qué?
ACTOR 1
Soy el alma de tu padre, condenado
por cierto tiempo a vagar en la
noche, y durante el día confinado
a ayunar en fuego, hasta que los
dobles crímenes perpetrados
durante mis días de explotación
sean quemados y purgados.
Pero que me es prohibido el
contarte los secretos de mi
prisión hogareña, bien podría
contarte un relato cuya palabra
más ligera vaciaría tu alma,
congelaría tu sangre joven,
forzaría a tus ojos como estrellas
a salir de sus esferas, y a cada
cabello en particular erizarse
como las púas de un puercoespín
energúmeno. Pero este blasón
eterno no deber ser de oídos de
carne y sangre. Oye, ¡Oye! ¡Oh,
oye, si alguna vez amaste a tu
querido padre!
HAMLET
¡Oh, Dios!
ACTOR 1
Venga este asesinato tan vil, más
inhumano.
HAMLET
¿Asesinato?
ACTOR 1
Asesinato tan vil, como más no
podría ser, pero el más vil,
extraño e inhumano.
HAMLET
Apresúrate a conocerlo, que yo,
con alas tan raudas como la
meditación, o los pensamientos del
cortejo, puedo arrastrarme a mi
venganza.
ACTOR 1
Te hallo apto; pero debes ser más
parsimonioso que la maleza que se
ara a sí misma sin dificultad en
el puerto del olvido; no debes
agitarte sobre esto. Ahora,
Hamlet, escucha: ocurre que,
durmiendo en mi huerta, una
serpiente me picó, de modo que
todo el oído de la compañía ha
sido abusado mediante un proceso
espurio con mi muerte. Y la
serpiente que picó la vida de tu
padre se sienta ahora en su trono.
HAMLET
¡Oh, alma profética! ¡Mi tío!
ACTOR 1
¡Ay, esa bestia incestuosa y
adúltera, quien con la brujería de
su astucia, y con obsequios
traicioneros, -¡Oh, con astucia y
obsequios malévolos que tuvieron
el poder de seducir!-, ganaron
para su lujuria vergonzosa la
voluntad de mi reina aparentemente
más virtuosa. ¡Oh, Hamlet, qué
caída tan abismal! ¡De mí, cuyo
amor era de esa dignidad que
compaginaba incluso con el
juramento que le hiciese en
nuestra boda; y rebajarse ante un
perverso, cuyas dotes masculinas
eran mucho más pobres que las
mías! Pero la virtud, como si
fuese inmóvil, y aunque la
lascivia la cortejase bajo la
forma del cielo, así el
libertinaje, si bien ligado a un
ángel radiante, posará a sí misma
en una cama celestial para
saciarse en basura. Pero, ¡suave!
Considera que ya huelo el aire de
la mañana; permíteme ser breve...
CORTE A:
CEMENTERIO DE FILADELFIA. EXT/DIA.
Horacio y Bernardo observan a Hamlet desde la distancia.
BERNARDO
Nunca ha habido un villano
habitando en Elsinor, sino
Claudius, ese pícaro fragante.
HORACIO
Hamlet no precisaba de un fantasma
saliendo de su tumba para que se
lo dijeran.
BERNARDO
Su alma cobarde y titubeante lo
tomará como un fantasma honesto.
Aquí viene; jurémosle que jamás
diremos lo que hemos visto esta
noche.
Se alejan. El rostro del actor 1 aparece en la pantalla.
ACTOR 1
Qué hombre tan pobre es Hamlet. Su
tiempo está desarticulado; fuera
de su eje.
CORTE A:
RESTAURANTE DE FILADELFIA. EXT/DIA.
Ofelia, sentada, espera solitaria. Hamlet, quien ostenta una
barba de tres días y viste su saco al revés, llega con un
rostro irónico, toma la copa de un CLIENTE, bebe y se sienta
junto a Ofelia.
HAMLET
Ofelia, en tus placeres recuerda
todas mis deficiencias.
(pausa; Hamlet ríe)
Cuando puedo yacer de nuevo en tu
seno?
OFELIA
¿Tu cabeza sobre mi seno?
HAMLET
No hablo de asuntos rústicos. Mi
pensamiento más honesto es yacer
entre tus piernas.
El cliente los observa irritado. Ofelia se levanta ofendida.
OFELIA
¿Qué es esto? Estás demasiado
alegre hoy, Hamlet.
HAMLET
¿Quién? ¿Yo? ¿Tú único meneador?
¿Que debe hacer un hombre, sino
estar alegre?
Ofelia lo mira. La voz de Hamlet cambia de la sorpresa a la
vergüenza y la piedad, en tanto escuchamos su voz:
HAMLET (V.O.)
Con mi traje desdoblado; mis
medias sucias, desenmangado y
desgarbado hasta el talón; pálido
como mi camisa; mis rodillas
golpeándose entre sí; y con un
aspecto tan piadoso en propósitos,
como su hubiese sido liberado del
infierno para hablar de sus
horrores...
CORTE A:
PARQUE PUBLICO DE FILADELFIA. EXT/DIA.
Ofelia y Polonius caminan.
POLONIUS
¿Loco por tu amor?
OFELIA
No lo sé; pero temo que así sea.
POLONIUS
¿Qué dijo?
OFELIA
Me tomó por la muñeca,
apretándome. Luego extiende su
brazo y, con su otra mano sobre su
ceño cae en semejante examen de mi
rostro, como si se lo llevara. Así
se quedó por un buen rato; al fin,
poco a poco y por tres veces mueve
su cabeza hacia abajo y arriba,
alzando una mirada tan lastimosa
y profunda, como si quisiera
estrellar su constitución y
terminar su ser; hecho esto me
deja ir y con su cabeza volteada
sobre su hombro parece encontrar
su camino con sus ojos, pues sobre
la calle se va sin asistencia, y
al salir lanza su destello sobre
mí.
POLONIUS
Esto no es sino el éxtasis del
amor, cuyas propiedades violentas
consumen y conllevan a la voluntad
a empresas desesperadas con tanta
frecuencia como cualquier otra
pasión mundana que aflige nuestros
deseos. Me complace el que le
hayas dado ásperas palabras de
tardanza.
OFELIA
Sólo rechacé sus mensajes y
decliné sus avances. ¿Puede un
amor esquivo desquiciar así a un
hombre? Lamento que no lo haya
citado con mejor juicio y acato.
Me temo que el haya sido banal y
que yo haya arruinado nuestro
gusto.
POLONIUS
¡Maldice tus celos! Por Dios, es
más propio a nuestra edad el
arrojarnos más allá de nuestras
opiniones, como es común al joven
la falta de prudencia.
OFELIA
Debemos notificar a los
asociados, pues oculto podría
desatar más aflicciones que
ocultar que odios contra el
verdadero amor.
CORTE A:
SALA DE LA MANSION DE CLAUDIUS. INT/DIA.
Gertrude firma un fajo de cheques. Entre tanto, Rosencrantz
y Guildenstern avanzan a lo largo de la mansión de Claudius
hasta compadecer frente a su sofá. Polonius permanece a la
entrada del recinto.
CLAUDIUS
Queridos Rosencrantz y
Guildenstern, más aún que el
anhelo de verlos, la necesidad que
tenemos de emplearlos han
provocado nuestro apresurado envío.
Gertrude entrega un cheque a Guildenstern.
GERTRUDE
¿Han oído algo sobre Hamlet y su
transformación?
ROSENCRANTZ
Así llamada, puesto que ni el
hombre exterior ni el interior se
asemeja a lo que él fue.
GERTRUDE
Lo que podría ser, además de la
muerte de su padre, que lo ha
alejado tanto del entendimiento de
sí mismo, no puedo ni soñarlo.
Se los imploro a ambas, que siendo
desde pequeñas educadas en su
compañía, y siendo vecinas
empecinadas de su juventud y de su
comportamiento, que se dignen el
descansar en Filadelfia por un
tiempo; de modo que mediante su
compañía lo atraigan hacia sus
placeres, y compilen, cuando la
ocasión lo vislumbre, qué es lo
que lo aflige así, para nosotros
tan desconocido, lo cual, ya
descubierto, estará al alcance de
nuestros remedios.
CLAUDIUS
Él nos ha hablado bastante sobre
ustedes, buenas damas, y estoy
seguro que no hay otras dos
mujeres con quienes se amañe tanto
como con ustedes. Si les place el
mostrar tanta gentileza y buena
voluntad como para pasar un buen
tiempo con nosotros, por el
abastecimiento y ganancia de
nuestra compañía.
Guildenstern se acerca a Claudius enarbolando el cheque que
recibiese de Gertrude.
GUILDENSTERN
Espero que nuestra visita recibirá
tantos agradecimientos como sean
apropiados al recuerdo de un
magnate.
GERTRUDE
(entregando otro
cheque a Rosencrantz)
Gracias, Rosencrantz, y gentil
Guildenstern.
CLAUDIUS
Les suplico que visiten al
instante a mi hijo tan cambiado.
Rosencrantz y Guildenstern salen.
Gertrude se acerca a Claudius, quien recuesta su cabeza en su
regazo.
GERTRUDE
(besándolo)
Cuando el amor es grande, las
pequeñas dudas son el miedo;
cuando las inquietudes aumentan,
allí se fortalece un gran amor.
Se abrazan.
CORTE A:
ACADEMIA DE MUSICA DE FILADELFIA. EXT/NOCHE.
La gente abandona la academia de música, entre ellos Claudius
y Gertrude.
Polonius aparece entre la multitud, ostentando una pequeña
grabadora. Los sigue.
HAMLET (V.O.)
El cree, o si no este cerebro no
caza el rastro de las intenciones
con la misma seguridad de antaño,
que él ha encontrado la causa de
mi demencia.
CORTE A:
CALLE DE FILADELFIA. EXT/NOCHE.
Gertrude y Claudius son alcanzados por Polonius.
GERTRUDE
Tu eres aún el padre de buenas
noticias.
CLAUDIUS
¡Oh, habla de eso, que anhelo
oírlo!
POLONIUS
Primero, déjenme informarles de
nuestra demanda contra Fortinbrás
Investments. Las nuevas sobre
Hamlet serán el postre de ese gran
festín.
GERTRUDE
(a Claudius)
¿Cómo encontró la fuente y la
cabeza de la intemperancia de mi
hijo?
CLAUDIUS
No dudo que sea otra cosa que lo
principal: la muerte de su padre
y nuestra boda apresurada.
POLONIUS
El gobierno ha suprimido los
intereses de Fortinbrás Co. en
Bolivia y Colombia, los cuales
aparecían ante nuestro ministro
como una estrategia contra las
compañías multinacionales griegas.
Pero, examinando con detenimiento,
él encontró que eran realmente en
contra de Elsinor Investments. Los
asociados de Fortinbrás, en
breve, recibieron una orden de
pagarnos 800,000,000.00 dólares en
multas, y de hacer un juramento
ante la corta de nunca más tratar
de socavar nuestros intereses en
esos países tan lucrativos
mediante el soborno de sus
inconsistentes fiscales.
CLAUDIUS
Eso nos agrada.
POLONIUS
Un negocio bien concluido, de
hecho. Mi lugarteniente y mi
señora, para exponer lo que la
majestad debe ser, lo que es el
deber, y porqué el día es día, la
noche noche y el tiempo el tiempo,
fueran nada sino la noche, el día
y el tiempo desperdiciados. Por lo
tanto, y puesto que la brevedad es
el alma del ingenio, y lo tedioso
florece en los miembros y en lo
externo, seré breve: su noble hijo
está demente.
GERTRUDE
Más sustancia sin tanta enjundia.
POLONIUS
Que está demente, es verdad; que
sea verdad es una pena; y es una
pena que sea verdad. Una figura
simple; pero despidámosla pues no
emplearé más enjundia. Aceptemos
su locura; y ahora nos resta el
descubrir la causa de este efecto,
o mejor dicho, defecto, pues este
efecto defectivo proviene de una
causa: así nos queda algo y lo que
queda es así. Reflexionemos. Tengo
una hija, una sicóloga de esta
empresa, quien, en su deber me ha
entregado esto:
Polonious levanta su grabadora.
Su dedo índice presiona el botón de "play".
HAMLET (V.O.)
Al ídolo celestial de mi alma, a
la más embellecida Ofelia.
POLONIUS
Esa es una frase enfermiza, una
frase vil; «embellecida» es una
frase vil. Pero deben escuchar,
así:
HAMLET (V.O.)
En su excelente y blanco seno,
este y...
GERTRUDE
¿Provino esto de Hamlet, para ella?
POLONIUS
Estése por un rato, buena dama;
las máquinas son fieles.
Toca la grabadora.
HAMLET (V.O.)
'Duda que las estrellas son fuego;
Duda que el sol se mueve; hazlo,
pero nunca dudes de mi amor, ¡Oh,
querida Ofelia! Estoy enfermo de
estos números. No tengo arte para
estimar mis quejidos: pero que te
amo sobre todo, ¡Oh, sobre todo!
¡Créelo! Adieu. Tuyo para siempre,
mi más amada dama, en cuanto esta
máquina sea suya, HAMLET.
POLONIUS
Esto me ha enseñado mi hija, de
acuerdo a su deber profesional. Y
ella tiene más casetes de sus
declaraciones, en tanto fueron
cayendo de sus citas
siquiátricas, todas entregadas a
su oído.
CLAUDIUS
Pero, ¿como ha recibido ella su
amor?
POLONIUS
¿Qué piensa usted de mí? Yo puedo
probar su empleado más fiel y
constante.
GERTRUDE
Pero, ¿qué podemos pensar cuando
usted mismo ha visto este amor
caliente en su costado. Así lo
entiendo y debo confesárselo.
POLONIUS
¿Qué podría pensar usted ahora, o
mi querido Claudius, si hubiese
dado a mi corazón un parpadeo
sordo y soso? ¿O contemplado este
amor con mirada ociosa? ¿Qué
pensaría? No. Fui directo a
trabajar, y Ofelia consideró que
Hamlet estaba fuera de su órbita;
Esto no puede ser, y ella decidió
encerrarse en sí misma de su
consorcio, salir con otros hombres
y no atender a sus llamadas. Lo
cual, hecho, él repudió. Un cuento
corto por hacer, él cayó en una
congoja, de allí en un ayuno; de
allí en una vigilia, luego en una
debilidad, y mediante este
declive, en la locura en la cual
él ahora desvaría, y por la cual
todos enlutamos.
CLAUDIUS
¿Qué piensas de esto?
GERTRUDE
Podría ser; es probable.
POLONIUS
¿Ha habido alguna vez -me gustaría
saberlo-, en la cual Ofelia haya
positivamente diagnosticado
esquizofrenia, y que se haya
demostrado lo contrario?
CLAUDIUS
No que yo sepa.
POLONIUS
(apuntando a su
cabeza)
Tome esto de esto si es de otro
modo; si las circunstancias me
conducen, encontraré el dónde en
el centro mismo.
CLAUDIUS
¿Cómo podemos comprobarlo?
POLONIUS
Marque el encuentro: si él no la
amase.
CORTE A:
PARQUE DE FILADELFIA. EXT/DIA.
Sentado sobre el suelo, Hamlet lee un libro. En el fondo
Rosencrantz y Guildenstern charlan. Polonius se acerca riendo
a Hamlet.
POLONIUS
Te ves tan triste leyendo.
HAMLET
(riendo)
Eres un vendedor de pescado.
POLONIUS
Yo no, señor mío.
HAMLET
Desearía entonces que fueses un
hombre así de honesto.
POLONIUS
¡Honesto!
HAMLET
¡Sí señor! Tal y como va el mundo,
el ser un hombre honesto es ser un
hombre escogido entre diez mil.
POLONIUS
¡Es una verdad indiscutible, señor!
HAMLET
Pues si el sol procrea gusanos en
un perro muerto, siendo dios de
meloso de carroña...
Hamlet observa a los perros que retozan sobre el parque.
HAMLET
(continuando; a
Polonius)
¿Tiene una hija?
POLONIUS
¡Sí; la tengo!
HAMLET
No la deje caminar bajo el sol; la
concepción es una bendición, pero
no como su hija podría concebirlo.
Hamlet se levanta y lee un libro.
POLONIUS
(a la audiencia)
¿Que dicen de esto? Todavía
tocando el arpa por mi hija... En
verdad yo también sufrí de amor en
demasía durante mi juventud. Muy
parecido a esto.
(a Hamlet)
¿Qué lee, jovencito?
HAMLET
Palabras, palabras, palabras.
POLONIUS
¿Cuál es la materia?
HAMLET
¿Entre quiénes?
POLONIUS
Quiero decir, la materia que usted
lee sobre un perro muerto.
HAMLET
Insultos, señor, pues la materia
dice aquí que los viejos tienen
barbas grises, que sus rostros son
arrugados, que sus ojos supuran
ámbar espeso y goma de ciruelo, y
que poseen una carencia completa
de perspicacia, junto a los
jamones más fofos.
POLONIUS
(a Rosencrantz)
Aunque esto sea locura, todavía
hay método en ella.
(a Hamlet)
¿Va a caminar con nosotros por el
río, señor mío? A mí tumba.
POLONIUS
(continuando)
Claro, eso es...
(a Guildenstern)
¿Qué fértiles son a veces sus
respuestas!
ROSENCRANTZ
Una felicidad a la cual la
demencia apunta a veces, y de la
cual la razón y la sanidad no
pueden librarnos con igual fortuna.
Hamlet entra a un auto conducido por Rosencrantz y
Guildenstern.
HAMLET
(alto)
Usted no puede, señor, tomar de mí
nada de lo cual yo no desee
deshacerme: exceptuando mi vida,
exceptuando mi vida, ¡exceptuando
mi vida!
El auto se pierde entre los rascacielos de la ciudad.
Hamlet estudia a Rosencrantz y Guildenstern.
HAMLET
(continuando)
¡Estas viejas imbéciles y
aburridas! Chicas, ¿cómo les va a
las dos?
ROSENCRANTZ
Como a los hijos indiferentes de
la tierra.
GUILDENSTERN
Felices en que no andamos
demasiado felices. ¡Por la gorra
de la fortuna! Tampoco andamos en
su fondo oscuro.
HAMLET
¿Ni las suelas de sus zapatos?
ROSENCRANTZ
Tampoco.
HAMLET
Entonces viven sobre su cintura,
o en medio de sus favores.
GUILDENSTERN
¡Seguro! Somos sus íntimas.
HAMLET
¿En las partes más secretas de la
fortuna?¡Oh, es verdad! Ella es
una ramera. ¿Qué noticias me traen?
ROSENCRANTZ
Ninguna, señor mío; el mundo
progresa.
HAMLET
¡Entonces el Apocalipsis está
cerca!
Pero sé que sus noticias no son
ciertas. ¿Qué han ustedes, mis
antiguos amantes, merecido en las
tierras de la fortuna, que ella
las envía aquí a la cárcel?
GUILDENSTERN
¿Cárcel?
HAMLET
Pensilvania es una cárcel.
ROSENCRANTZ
Entonces también lo es el mundo.
HAMLET
Una excelente cárcel, en el cual
hay muchos celdas, calabozos y
mazmorras, siendo Pensilvania una
de las peores.
ROSENCRANTZ
No estamos de acuerdo.
El auto se detiene y hamlet sale. Rosencrantz & Guildenstern
lo siguen.
HAMLET
¿Por qué? Entonces, esto no es
nada para ustedes, pues no hay
nada bueno o malo, sino que el
pensamiento así lo hace. Para mi
es una cárcel.
ROSENCRANTZ
Su amargura lo hace ver así; es
demasiado estrecho para su mente.
HAMLET
¡Oh, Dios! Puedo estar encadenado
a una cáscara de nuez y contarme
a mí mismo como un rey de un
espacio infinito, si no fuera por
que tengo malos sueños.
GUILDENSTERN
A lo cual los sueños son codicia,
pues la misma sustancia de la
codicia no es más que la sombra de
un sueño.
HAMLET
El sueño mismo no es sino una
sombra.
ROSENCRANTZ
Cierto, y estimo a la codicia de
una cualidad tan ligera y etérea
que no es sino la sombra de una
sombra.
HAMLET
Entonces nuestros mendigos no son
sino cuerpos, y nuestros jueces e
inversores alcanzados, sombras de
mendigos.
Hamlet respira impaciente.
HAMLET
(continuando)
¿Iremos al banco? Pues, por mi fé,
no puedo razonar.
ROSENCRANTZ
Esperaremos por ti.
HAMLET
Que no se hable: no los incluiré
con el resto de mi séquito, pues
para hablar con ustedes como una
hombre honesto, vivo
horrorosamente vigilado. Pero, en
la tortuosa vía de la amistad,
¿qué los guarda en Filadelfia?
ROSENCRANTZ
El visitarte.
HAMLET
Mendigo que soy, soy pobre incluso
en agradecimientos; pero les doy
las gracias: y, seguro, querido y
bien querido medio centavo. ¿No
fueron enviados? ¿Es ésta su
propia inclinación? ¿Es una
visita desinteresada? Vamos,
trátenme con justicia: vamos,
vamos; no, hablen.
Lo observan con piedad.
HAMLET
(continuando)
¿Por qué? Nada que no sea al
propósito. Ustedes, cuyas
modestias no tienen la habilidad
necesaria para colorearlo. Conozco
a los dueños de la compañía y fue
el presidente, mi tío, quien las
mandó llamar.
Rosencrantz y Guildenstern se miran entre sí.
ROSENCRANTZ
(furiosa)
¿Con qué fin?
HAMLET
Que ustedes me adoctrinen. Pero
permítanme conjurarlos por los
derechos de nuestra camaradería,
por la consonancia de nuestra
juventud, por la obligación de
nuestro amor siempre preservado,
y por lo que quiera que sea más
querido por un proponente más
hábil que los presione con todo,
sean llanas y directas conmigo
sobre si fueron enviados o no.
ROSENCRANTZ
(to Guildenstern)
¿Qué dices?
HAMLET
¡No! Entonces, ya tengo un ojo
tuyo. Si me aman, no lo retengan.
GUILDENSTERN
Señor mío, fuimos enviados.
HAMLET
Les diré el porqué; así mi
anticipación prevendrá su
descubrimiento, y el secreto entre
ustedes y mis padrastros no será
manchado de traición. Últimamente,
si bien desconozco la razón, he
abandonado el hábito de mis
ejercicios, he perdido mi gozo, y
de con un impacto tan pesado para
mi constitución, que este cuadro
óptimo, la tierra, no me parece
sino un promontorio baldío. Este
excelente pabellón, el aire,
mírenlo, este firmamento
sobreimpuesto y bravío, este
cielorraso majestuoso bruñido de
fuegos dorados, ¿por qué? no es
para mí otra cosa que una sucia y
pestilente congregación de
vapores. ¡Qué obra de arte tan
grande es una mujer! ¡Qué tan
noble en su razonamiento! ¡Qué tan
infinita en su facultad! En forma
y movimiento, ¡qué expresiva y
admirable!
¡En acción es como un ángel! ¡En
aprensión es como un Dios! ¡La
belleza del mundo! ¡El parangón de
los animales! Y aún así, ¿qué es
esta quintaesencia de arcilla? La
mujer no me deleita...
Rosencrantz ríe y se detiene. Hamlet la confronta.
HAMLET
(continuando)
No, ni tampoco el hombre, aunque
usted no esté de acuerdo, a juzgar
por su sonrisa.
ROSENCRANTZ
Lo que dice ni tan siquiera se me
pasó por la cabeza.
HAMLET
¿Por qué entonces se rió cuando
dije "la mujer no me deleita"?
ROSENCRANTZ
El pensar que si no te deleitas
con las mujeres, las actrices van
a tener un entretenimiento muy
beato contigo. Los actores han
respondido a tu llamado para
representar uno de tus poemas.
Hamlet sonríe y contempla el rostro de Rosencrantz:
HAMLET
Tras tu muerte, es preferible que
tengas un mal epitafio a mis
anatemas poéticas mientras vivas.
CORTE A:
CABINA TELEFONICA BAJO LA LLUVIA. EXT.DIA.
Hamlet marca un número de teléfono y habla.
HAMLET
Aquel que encarna al hombre
blanco, viejo y normal será
bienvenido; su belleza recibirá mi
tributo.
El adúltero empleará su fin y su
astucia; el amante no suspirará
gratuitamente; el comediante ha de
terminar su parloteo sin
molestias; el payaso hará reír a
aquellos de pulmones inalterables;
y la chica hablará con liberalidad.
(pausa)
Conozco a los actores.
CORTE A:
PARQUE ADJUNTO AL MUSEO DE ARTE DE FILADELFIA. EXT/DAY.
Una cámara y un micrófono graban las palabras y acciones de
Hamlet:
HAMLET (VIDEO-IMAGE)
Su pobreza es una consecuencia de
la caída del teatro...
(pausa)
Sus esfuerzos los mantienen al
ritmo acostumbrado.
La cámara se mueve descubriendo a los actores.
Los miembros del equipo de realización atraviesan el espacio,
preparando las próximas tomas.
HAMLET
(a la cámara)
Mi padre y tío, y mi tía y madre
se engañan. Yo sólo estoy chiflado
por el norte y nororiente: cuando
el viento es sureño, distingo al
serrucho del halcón.
Polonius corre y aparece sonriente.
Hamlet lo evita y habla a Rosencrantz, quien lo acompaña.
HAMLET
(continuando)
Este gran bebe que vemos aquí no
ha abandonado todavía sus pañales.
ROSENCRANTZ
Pues dicen que un hombre viejo es
dos veces un niño.
HAMLET
Profetizaré que viene a hablarme
de los actores. Obsérvelo.
POLONIUS
Tengo nuevas que contarte.
HAMLET
(imitándolo)
Tengo nuevas que contarte. Cuando
Grace era una actriz en Los
Ángeles...
POLONIUS
Ya le pagué a los actores.
HAMLET
Buzz, buzz...
POLONIUS
Por mi honor...
HAMLET
Cada actor se irá sobre su
trasero...
POLONIUS
Los mejores actores de la costa
este, ya sea para el filme
erótico, de acción, de comedia, de
horror o de melodrama. Welles no
puede ser muy pesado, ni Chaplin
demasiado ligero.
HAMLET
O Jefté, padre de Israel, que gran
tesoro tienes.
POLONIUS
¿Quién fue Jefté? ¿Qué tesoro?
HAMLET
Un juez que sacrificó a su hija.
"Una hija linda y nada más, la
cual amó pasándola bien".
POLONIUS
¿Todavía con mi hija?
HAMLET
¿No estoy en lo correcto, viejo
Jefté?
Hamlet le da la espalda y se acerca a los actores.
HAMLET
(continuando)
Maestros, sean bienvenidos;
bienvenidos todos. Me gusta verlos
así de bien. Bienvenidos, mis
buenos amigos. ¡Oh, mi viejo
amigo! Tu cara se ha embarbado
desde la última vez que te vi.
¿Vienes a embarbarme en Valley
Forge? Vuela a todo lo que veas.
Tendremos un parlamento ahora.
(pausa)
'Con ojos como carbunclos, el
infernal Pirro busca al venerable
Priamo'. Prosigue.
POLONIUS
(aplaudiendo)
¡Por Dios, Hamlet! ¡Bien hablado,
con buen acento y buena discreción!
Los demás actores aplauden así mismo.
CORTE A:
PARQUE DE PIEDRA JUNTO AL MUSEO DE ARTE DE FILADELFIA.
EXT/DIA
El actor 1 interpreta su monólogo en tanto que tres actores
lo representan: Pirro, Priamo y Hécuba.
ACTOR 1
'Se le ve golpeando débilmente a
los griegos;
Priamo lucha contra el viento.
ACTOR 1
(continuando)
Su antigua espada, rebelde para su
brazo, yace en donde cae,
repugnante a sus órdenes:
El actor 1 señala a Pirro.
ACTOR 1
(continuando)
Armado en modo desigual, Pirro se
dirige a Priamo; iracundo golpea
a lo ancho, pero con el silbido y
viento de su espada caída el padre
enervado cae
Priamo yace sobre el suelo, aguardando a su muerte.
ACTOR 1
(continuando)
De repente, Iliado insensible,
presintiendo su tajo, con cubierta
flameante se encorva sobre su
base, y de un choque horroroso
toma prisionero el oído de Pirro:
pues, ¡Oh!
Su espada, que ya declinaba sobre
la cabeza lechosa del reverendo
Priamo, parece pegarse al aire.
Así, como un tirano pintado, Pirro
permanece, y como si fuese
imparcial a su voluntad y su fin,
no hace nada.
Priamo y Pirro se miran.
ACTOR 1
(continuando)
Pero, como vemos frecuentemente
contra alguna tormenta, un
silencio en los cielos, la rueda
inmóvil, los vientos atrevidos
enmudecidos y la órbita de abajo
tan callada como la muerte; hasta
que de repente el siniestro trueno
desgarra el firmamento, así, tras
la pausa de Pirro, la venganza
excitada lo alista para su labor;
y nunca cayó el martillo de los
cíclopes sobre la armadura de
Marte fraguada para la prueba
eterna, con menos remordimiento
que ahora cae la espada sangrante
de Pirro sobre Priamo.
(pausa)
¡Fuera! ¡Fuera! Pero, ¿quién? ¡Oh!
¿Quién hubiese visto a la frágil
reina errando descalza de arriba
a abajo, amenazando las llamas con
el paso más ligero, presa de los
estertores del horror. Pues si los
mismos dioses la hubiesen visto
entonces, cuando ella sorprendió
a Pirro en su deporte malicioso,
tajando con su espada los miembros
de su esposo, el instante del
estallido de su clamor, a menos
que los asuntos mortales no puedan
conmoverlos, habrían deshecho los
ojos ardientes del cielo y las
pasiones de los dioses.
POLONIUS
¡Se lo ruego, no más!
GRABADOR DE SONIDO (v.O.)
(dramático; a Hamlet)
Lo oí.
POLONIUS
Nuestra agencia multinacional
puede usarlos de acuerdo a sus
méritos.
HAMLET
Use a cada hombre según sus
méritos y ¿quién podría huir de
unos latigazos? Entre menos se
merezcan, mayor mérito hay en
nuestro botín.
HAMLET
(continuando; al actor
1)
¿Podríamos escenificar "La muerte
de Gonzago".
ACTOR 1
Sí, señor mío.
HAMLET
Bien, la próxima semana comenzamos
ensayos. ¿Podría, por una
necesidad, estudiar un parlamento
de unos doce o dieciséis versos,
los cuales escribiré e incluiré en
él?
ACTOR 1
Si nuestra paga es razonable,
desde luego.
HAMLET
Don Polonius lo persuadirá, de
hecho.
DISOLVENCIA A:
VALLEY FORGE. EXT/DIA.
Hamlet vaga sobre el escenario de la escena anterior. El
Actor 1 representa ante sí gestos de dolor.
HAMLET
¡Qué truhán y esclavo campestre
soy! ¿No es monstruoso que este
actor, aquí, en una ficción, en un
sueño de pasión, pueda forzar su
alma a su propia presunción; que
por su causa su rostro entero se
descomponga, lágrimas en sus ojos,
distracción en su aspecto, una voz
quebrada, y su cuerpo entero se
adecue en todas sus formas a su
presunción? ¡Y todo por nada! ¡Por
Hécuba!
Hécuba gime sobre el suelo.
HAMLET
(continuando)
¿Que es Hécuba para él o él para
Hécuba, que él deba llorar así por
ella? ¿Qué haría si él tuviese el
motivo y el pié para la pasión que
yo tengo? Él desencadenaría la
pantalla con tristeza y hendiría
el oído de la indolente audiencia
con un discurso horrendo, haría al
culpable perder su juicio y
aclamaría al libre, confundiría al
ignorante y pasmaría de hecho las
mismas facultades de los ojos y
los oídos. Pero yo, un rufián
fangoso, brioso y tedioso,
vanagloriado como un soñador,
destetado de mi causa, y no digo
nada; no, no por un padre, sobre
cuya propiedad y cuya vida más
querida una vil derrota fue
fraguada. ¿Seré cobarde? ¿Quién me
llama infame, me toca la cara y me
sopla a las orejas? Me tuerce la
nariz y me mete la mentira en la
garganta, profundamente, hasta los
pulmones. ¿Quién lo hace? ¡Ha!
¡Sangre de Cristo! Debo
soportarlo...
(pausa)
¡Infame impío, lascivo,
traicionero y despiadado! ¡Ah!
¡Venganza! ¿Por qué? ¡Qué imbécil
soy! Es de lo más atrevido que yo,
el hijo de un amado padre
asesinado, concitado a mi venganza
por el cielo y el infierno, deba,
como una ramera, desenvolver mi
corazón con palabras y soltar una
maldición como un travestido mal
pago. ¡Un empleado de mi tío!
¡Maldita sea! ¡Arriba! ¡Piensa!
CORTE A:
PARQUE ADJUNTO AL MUSEO DE ARTE DE FILADELFIA. EXT/DAY.
Hamlet murmura sobre imágenes de los actores representando la
muerte de Pirro.
HAMLET (V.O.)
He oído que criaturas culpables,
sentadas ante una película de La
Pasión, han sido, por la
misericordia del Señor, tocados en
su alma al punto de que han
proclamado sus fechorías, pues el
asesinato, aunque carezca de
lengua, habla con el órgano más
milagroso. Haré que estos
comediantes recreen ante mi tío
algo similar al asesinato de mi
padre. Observaré sus facciones. El
espíritu que he visto bien podría
ser un actor, pues cualquier
hombre tiene el poder de asumir
una forma desagradable, y mis
amigos, quizás en vista de mi
debilidad y melancolía, quieran
oprimirme con espíritus para
tantear mi sanidad. Tendré un
suelo más consistente que ese; la
obra será la hora en que atrape la
conciencia de este crimen.
CORTE A:
PATIO DEL MUSEO DE ARTE DE FILADELFIA. EXT/DAY.
Rosencrantz y Guildenstern disparan contra muñecos. Polonius,
Claudius y Gertrude están a sus espaldas.
HAMLET (V.O.)
Horacio: mi tío ha contratado a
dos rameras para que me obtengan
la razón por la cual disemino esta
confusión, rallando tan
ásperamente sus días de
tranquilidad con, tal y como la
llaman, mi demencia peligrosa y
turbulenta.
ROSENCRANTZ
El reconoce que se siente
distraído, pero en cuanto a la
causa, no hay modo de que la
confiese.
HAMLET (V.O.)
Con una demencia hábil, me elevo
antes de que me puedan conducirme
a una confesión de mi estado real.
Yo las recibí bien.
ROSENCRANTZ
Como un caballero.
GUILDENSTERN
Si bien forzando su disposición.
Aunque en cuanto le hablamos de
ciertos actores, él habló bien
sobre el cine, y allí surgió en él
una especie de alegría.
CLAUDIUS
(a Rosencrantz)
Conduzcan sus propósitos hacia
semejantes delicias.
Gertrude y Claudius caminan hacia Polonius. Rosencrantz y
Guildenstern se quedan atrás.
GERTRUDE
Yo si deseo que Ofelia sea la
alegre causa de la rebeldía de
Hamlet.
POLONIUS
Ofelia abordará a Hamlet en su
aflicción. Con un rostro desolado,
le grabará sus deseos
GERTRUDE
¿y?
POLONIUS
(dramático)
Viendo si ser vistos, podremos
juzgar con franqueza de su
encuentro. Ella coloreará sus
palabras de soledad, que ya está
bien demostrado que con una cara
devota y con acciones pías,
endulzamos al mismo diablo.
CLAUDIUS
(entristecido)
¡Oh! Es verdad. Qué azote tan
astuto da su discurso a mi
conciencia. La mejilla de la
meretriz, acicalada con artes
plásticas no es más fea al
instrumento que la ayuda, que es
mi acción a mi palabra más
embellecida. ¡Ah, carga onerosa!
El trastabilla; Gertrude lo ayuda a caminar hasta el auto.
CORTE A:
PHILADELPHIA'S BRIDGE. EXT/NIGHT.
HAMLET
Ser o no ser: ese es el dilema: si
acaso es más noble para el
espíritu el sufrir las piedras y
dardos de la ultrajante fortuna,
o el tomar las armas contra un mar
de problemas para oponiéndose
acabar con ellos. Morir: dormir:
nada más; y con un sueño decir que
acabamos la congoja y las miles de
decepciones que la carne hereda.
Esta es una consumación
devotamente deseada. Morir,
dormir, dormir, tal vez soñar.
¡Ay! Aquí está el problema. Pues
en aquel letargo de la muerte,
¿qué sueños tendré cuando me haya
liberado de este tumulto mortal?
Me daría la paz. Este es el
respeto que prolonga tanto la
calamidad. A no ser así,
¿soportaría acaso los azotes y los
desplantes del tiempo? ¿Las
equivocaciones del opresor? ¿La
arrogancia del soberbio? ¿Las
penas del amor despreciado? ¿La
insolencia de los burócratas y el
menosprecio que el mérito más
paciente soporta del hombre ruin,
cuando yo mismo podría alcanzar mi
tranquilidad con una simple
navaja? ¿Quién asumiría tantos
fardos? ¿Quién gemiría y
transpiraría bajo una vida
agobiante, a no ser por el temor
de un algo después de la muerte?
País desconocido de cuyos confines
ningún viajero regresa.
Desconcierta la voluntad y nos
obliga a soportar los males que
nos afligen antes de arrojarnos a
otros que desconocemos. Así, esta
consciencia hace un cobarde de mi
mismo.
CORTE A:
PARQUE DE UNA CASA DE REPOSO. INT/DAY.
Ofelia, quien toma notas en una libreta, escucha a Hamlet,
quien se le acerca portando un collar de diamantes.
Una cámara oculta se distingue en el fondo, oculta entre el
tronco de un árbol.
HAMLET
Humildemente te agradezco. Bien,
bien, bien...
OFELIA
Tengo recuerdos tuyos, que hace
tiempo he anhelado devolverte; te
suplico que los recibas ahora.
HAMLET
No, yo no; nunca te hice un
juramento.
OFELIA
(mirando a su vientre)
Mi honorable.... sabes bien que
sí. Y con él palabras compuestas
de un aliento tan dulce, que
hicieron más valioso los
presentes, su perfume perdido.
HAMLET
Tómalos de vuelta; pues para una
mente noble, los presentes más
valiosos se derriten pobres una
vez sus donantes se comportan
hoscos.
(ríe)
¿Eres honesta? ¿Eres una madre?
OFELIA
¿Qué quieres decirme?
HAMLET
Que si fueses una madre honesta,
tu honestidad no admitiría
discurso con tu belleza.
OFELIA
¿Puede la belleza acaso tener un
mejor comercio que con la
maternidad?
HAMLET
¿La honestidad? ¡Ay! Ciertamente.
Pues el poder de la belleza
trasformará más rápido a la
honestidad de lo que es en una
alcahueta, antes que la fuerza de
la honestidad pueda traducir en lo
que desea a la belleza. Esto fue
alguna vez una paradoja, pero
ahora el tiempo le da pruebas. Yo
te amé una vez.
OFELIA
Sí, eso me hiciste creer...
HAMLET
No deberías haberme creído. Yo
jamás te amé.
OFELIA
Yo fui la más engañada.
HAMLET
Entrega ese bastardo a un
convento: ¿por qué criarías
pecadores? Yo mismo soy
indiferentemente honesto, y aún
así podría acusarme de tales cosas
que hubiera sido preferible mi
madre jamás me hubiese concebido:
soy demasiado orgulloso,
vengativo, ambicioso...
Hamlet descubre la cámara; tomándola entre sus manos graba su
conversación.
HAMLET
(continuando)
Con más ofensas que recuerde que
pensamientos para expresarlas,
imaginación para definirlas o
tiempo para representarlas.¿Qué
deben hacer los hombres como yo,
arrastrándose entre la tierra y el
cielo? No somos sino rufianes
pérfidos, ¡todos! No te fíes de
nosotros.
Hamlet toma a Ofelia por un brazo y la sacude.
HAMLET
(continuando)
Lleva tus mañas a un convento. ¿En
dónde está tu papá?
OFELIA
(sollozando)
En la casa.
HAMLET
Deja que las puertas se cierren
sobre él, de modo que no haga el
ridículo sino en su propia casa.
Una ENFERMERA avanza portando una jeringa, cuyo contenido
inyecta en el brazo de Hamlet.
ENFERMERA
Buen viaje.
OFELIA
¡Oh, socórrelo, cielo bendito!
HAMLET
(apuntando al vientre
de Ofelia)
Si te casases, te daría esta plaga
como dote. Se tan cándida como el
hielo, tan pura como la nieve,
jamás huirás de la calumnia.
¡Llévalo a un convento! ¡Ve!
ENFERMERA
Buen viaje.
HAMLET
O, si de verdad necesitas casarte,
despósate cono un imbécil, pues
los hombres sabios bien saben los
monstruos que ustedes hacen de
ellos. ¡A un convento! ¡Ve! ¡Y más
bien rápido! ¡buen viaje!
OFELIA
¡Oh, poderes celestiales!
¡Restitúyanlo!
Hamlet gira descontrolado mirando a su cámara.
HAMLET
También he oído de sus pinturas.
¡Bastante bien! La naturaleza les
ha dado un rostro, y son ustedes
quienes se fabrican otro. Ustedes
deambulan y te menean, y
balbucean, y chismosean a las
criaturas de la naturaleza, y
hacen de su lascivia su
ignorancia. ¡Ve! No estaré más en
eso; me ha desquiciado. ¡Digo que
no tendremos más matrimonios!
Quienes ya están casados, todos,
excepto uno, vivirán; los demás
permanecerán como están. ¡A un
convento! ¡Ve!
Hamlet cae al suelo.
CORTE A:
JARDIN EN LAS INMEDIACIONES DEL MUSEO DE ARTE DE
FILADELFIA. EXT/DAY.
Sentada en una silla, Ofelia habla a Claudius y Polonious;
ella alterará su discurso analítico en uno afligido.
OFELIA
¡Oh, que mente tan noble se
desperdicia aquí!
El deportista más listo, el
consorte, el padre, el trabajador
empecinado, el estudiante, el ojo,
la lengua, la figura. La flor y la
promesa de esta firma de familia.
El cristal de los modales y el
modelo de la forma. Analizado
entre todos los analistas, ahora
cae tan, tan bajo. Y yo, entre los
seres humanos la más desdichada,
quien compartió la miel de sus
promesas musicales, veo ahora esa
razón tan noble y soberana, como
una campanita rota, áspera y fuera
de tono. Esa figura sin igual y
esa presentación de juventud
desbordante, inflada con éxtasis:
¡Oh! ¡Yo soy el dolor!
Ofelia solloza y es conducida a un auto por Rosencrantz y
Guildenstern.
OFELIA
(continuando)
alejándose)
Haber visto lo que he visto, ¡ver lo que veo!
CLAUDIUS
¡Amor! Sus emociones no se
inclinan en esa dirección; tampoco
sus palabras, las cuales, aunque
carecían un tanto de forma, no
eran las de un loco.
POLONIUS
Hay algo en su alma, sobre lo cual
se sienta e incuba su melancolía
CLAUDIUS
Y no dudo que ya roto su cascarón
y descubierto, confrontaremos un
peligro, el cual, para prevenir,
he, en rápida determinación,
arreglado ya. Él irá pronto a
Colombia, a demandar el pago de
nuestro tributo descuidado.
Venturosamente los diversos mares
y países de objetos variados,
purgarán este asunto inestable en
su corazón, sobre el cual sus
sesos, todavía palpitantes, lo
indisponen así, fuera de sus
modales.
(a Polonious)
¿Qué piensa de todo esto?
POLONIUS
Haga lo que le plazca; pero, si le
parece adecuado, implórele primero
que le enseñe su congoja. Si no lo
descubre, envíelo a Bucaramanga,
o enciérrelo en donde nuestros
doctores lo estipulen. La demencia
en los grandes no debe dejar de
ser observada.
CORTE A:
TEATRO TOMLINSON. EXT/NIGHT.
Vistiendo trajes y vestidos de noche, grupos de personas
caminan y hablan. Hamlet anda de un grupo a otro, en el cual
dos actores charlan.
HAMLET
(al Actor 1)
Dijiste el discurso tal y como lo
pronuncié, con ligereza en la
lengua. Si lo hubieras emitido
como lo hacen tantos actores
célebres, yo habría tenido que
contratar a un cantante pop para
la representación de mis
parlamentos.
ACTOR 1
¿No aserré demasiado el aire con
mi mano?
HAMLET
Para nada; en el mismo torrente,
tempestad, y, como podría decirlo,
el huracán de la pasión,
adquiriste y engendraste una
moderación que dio suavidad a tu
movimiento. ¡Oh! Me ofende al alma
el oír a un modelo musculoso
desgarrar un sentimiento hasta
reducirlo a harapos, incluso
guiñapos, rajando los oídos de los
militares, quienes en su mayoría
no están sino para persecuciones
e inexplicables efectos especiales.
Rosencrantz y Guildenstern observan a Hamlet. Hamlet les
sonríe.
HAMLET
(continuando)
Tampoco seas demasiado dócil.
ACTOR 1
Dejé que mi discreción fuera mi
tutora, adecuando la acción a la
palabra y la palabra a la acción.
HAMLET
Con esta observación especial: que
no rebases la modestia de la
naturaleza, pues todo lo que sea
sobrehecho se aleja del propósito
de la actuación, cuyo fin, tanto
en sus comienzos como ahora, fue
y es, el sostener, como si fuese,
el espejo a la naturaleza.
Horacio atraviesa el espacio.
HAMLET
(continuando; a
Horacio)
Mostrar a la virtud sus propios
rasgos...
(sonriendo a
Rosencrantz)
Al desprecio su propia imagen, y
a la misma edad y al cuerpo de
cada generación su impresión y su
forma.
Guildenstern ríe; junto a Rosencrantz se acerca a Hamlet,
quien lo evita.
HAMLET
(continuando)
Ahora, esto sobrehecho o
descuidado, aunque haga reir a los
inhábiles, no puede sino atribular
a los espectadores más juiciosos,
cuya censura debe sobrepesar más
en tu carrera que todo un teatro
de maleducados.
Los actores 1 y 2 se unen a otros actores.
HAMLET
(continuando; a
Horacio;)
¡Horacio! Aquí, dulce amigo, a tus
pies. Tú eres incluso el hombre
más justo entre todos con quienes
mi conversación ha lidiado.
Alégrate que he escrito mi
testamento de dos billones de
dólares a tu nombre.
Horacio se arrodilla con culpa. La luz declina e imágenes de
todos los actores conforman un círculo en torno a Hamlet y
Horacio.
HORACIO
¡Oh! ¡Mi bienamado Señor!
HAMLET
¡No! No creas que te elogio, pues,
¿qué ventaja puedo esperar de ti
que no tienes otro ingreso que tus
buenos espíritus para vestirte y
alimentarte? ¿Por qué debería
elogiar al pobre? No, deja que la
lengua encaramelada lama la
absurda pompa, y dobla los
fértiles goznes de la rodilla en
donde el lucro anteceda al coleteo.
Horacio agacha su rostro. Hamlet lo acaricia.
HAMLET
(continuando)
¿Me escuchas? Desde que mi alma
delicada fue consorte de su
opción, y pudo distinguir entre
los hombres, su elección te ha
sellado por sí misma, pues tu eres
como uno que al sufrirlo todo nada
sufre; un hombre a quien la
fortuna abofetea y premia.
HORACIO
Gentil señor...
Horacio intenta levantarse, pero Hamlet lo abraza férreo.
HAMLET
Dame ese hombre que no sea esclavo
de su pasión, y yo lo portaré en
el núcleo de mi corazón, ¡Ay! En
en corazón de mi corazón, como yo
te porto.
Se levantan. La luz es ahora normal.
HAMLET
(continuando)
Observa a mi tío.
HORACIO
(recuperándose)
Si su oculta culpa no se revela a
sí misma en un discurso, es un
espectro condenado el que hemos
visto.
Horacio se aleja. Hamlet se acerca a Polonious y Ofelia;
ésta última lo evita.
HAMLET
¡Polonious! Una vez actuaste en la
universidad, ¿dijiste?
POLONIUS
Actué, sí. Fui considerado un buen
actor.
HAMLET
¿Qué actuaste?
POLONIUS
Actué Julio César. Fui asesinado
en el Capitolio. Bruto me mató.
HAMLET
(golpeando el vientre
de Polonious)
Fue algo bruto de él el deshacerse
de un ternero aquí tan capital.
Polonious se ríe. Gertrude y Claudius cruzan frente a Hamlet.
GERTRUDE
Ven aquí, mi querido Hamlet,
siéntate con nosotros.
HAMLET
No, querida mamá; aquí hay un
metal más atractivo.
Hamlet se acerca a Ofelia, quien cruza a su costado.
HAMLET
(continuando)
Mira lo jovial que está mi madre,
y mi papá murió apenas hace dos
horas.
OFELIA
No; eso fue hace dos veces dos
meses... mi paciente.
HAMLET
¿Hace tanto? ¡Oh, Cielos! Dos
meses muerto, ¿y aún no lo he
olvidado?
CORTE A:
CUARTO DE APARTAMENTO [BLANCO Y NEGRO]. EXT/DAY.
Ruedan créditos sobre una pantalla negra.
CREDITOS
Producciones el niño adoptado
Presenta Un filme de Hamlet
Elsinor La trampa del ratón
Protagonistas La esposa fiel El
esposo El hermano envidioso
Actor 3 como el HOMBRE y actor 2 como la MUJER hacen el amor;
gritan en éxtasis.
GERTRUDE (V.O.)
¡Eres pícaro! ¡Eres pícaro!
HAMLET (O.S.)
Cortaré la escena.
El hombre rueda exhausto sobre la cama. La mujer lo acaricia.
ACTOR 2
¡Contaremos tantas otras
circunvalaciones del sol y de la
luna antes de que nuestro amor se
acabe!
El hombre se duerme y la mujer va a un cuarto contiguo
semidesnuda.
De una compuerta oculta aparece el actor 4 como el ASESINO,
quien vierte un líquido de un gotero en los oídos del hombre
y sale.
CLAUDIUS (O.S.)
¡Oh! ¿Qué acto tan temerario y
sangriento es ese?
El hombre agoniza y muere. La mujer regresa; encuentra al
cadáver. Llora.
Un INVESTIGADOR abre la puerta y entra.
El cadáver es arrastrado fuera de la cama.
El investigador se va.
La mujer llora sobre su cama; la puerta oculta se abre
nuevamente.
El asesino entra y abraza a la mujer.
OFELIA (O.S.)
¿Es breve esta película?
HAMLET
Como el amor de una mujer.
El asesino besa a la mujer y le hace el amor.
INTERTITULO
Fin.
DISOLVENCIA A:
TEATRO TOMLINSON. EXT/NIGHT.
La audiencia aplaude un tanto confusa.
Claudius aplaude primero; los demás lo imitan.
Hamlet, sobre el escenario, rasga una guitarra.
CLAUDIUS
(riendo)
¿Cómo se llama el corto?
HAMLET
La trampa del ratón.
Risas. Ofelia, cuya mano es besada por un actor, habla.
OFELIA
Eres tan bueno como un coro, mi
señor.
HAMLET
Podría interpretar entre tú y tu
amor, si puedo ver los muñecos
flirteando.
CLAUDIUS
Eres agudo, Hamlet, eres agudo.
HAMLET
Le costará un gruñido el sacarme
de quicio.
CLAUDIUS
Aún mejor, y peor.
HAMLET
(furioso; a su tío)
Su hermano lo envenena en el
jardín por su fortuna. El asesino
obtiene así el amor de su esposa.
Claudius se levanta y observa a Hamlet, quien intercambia su
mirada entre él y la audiencia.
HAMLET
(continuando; playing
his guitar)
Alguien se levanta...
(alto, a Claudius)
¿Qué? ¿Asustado por un fuego falso?
GERTRUDE
¿Cómo te atreves?
CLAUDIUS
¡Luces! ¡Luces! ¡Luces!
CORTE A:
TOMLINSON THEATER. EXT/NIGHT
Los espectadores salen del teatro. Todos evitan a HAMLET,
quien deambula solitario. Claudius, por el contrario, sale
estrechando manos con todos su empleados, quienes así le
manifiestan su solidaridad. Hamlet busca a Horacio.
CORTE A:
MANSION DE LA FAMILIA ELSINOR. EXT/NOCHE
Hamlet y Horacio caminan. Hamlet lee un libro escrito en
griego antiguo.
HORACIO
Así es como el mundo se aleja.
HAMLET
¿Si te fijaste?
HORACIO
Bastante bien.
HAMLET
¿Cuando proyecté la escena del
envenenamiento?
HORACIO
Me fijé muy bien.
Rosencrantz y Guildenstern entran.
GUILDENSTERN
Permítame una palabra, Señor mío.
HAMLET
Maestro, una historia entera.
GUILDENSTERN
Don Claudius...
HAMLET
¡Oh, Claudius! Oh, don, ¿qué hay
de él?
GUILDENSTERN
Está en se habitación y fuera de
sí, lo que no es común.
HAMLET
¿Drogado?
GUILDENSTERN
No, joven, más bien colérico.
HAMLET
Debes elucidar tu sabiduría de una
manera más grave, si es que deseas
persuadir a su doctor.
Guildenstern golpea a Hamlet en su estómago. Hamlet cae al
suelo. Horacio es amenazado por Rosencrantz con un revólver.
GUILDENSTERN
Enmarque su discurso, y no trate
de eludir nuestras palabras de un
modo tan salvaje.
HAMLET
Estoy domado, Señor. Pronuncie.
GUILDENSTERN
Su madre, en su mayor aflicción,
ha enviado por usted.
HAMLET
Bienvenida seas.
GUILDENSTERN
Usted la ha dejado en su alcoba,
presa de asombro y admiración.
HAMLET
¡Oh, hijo maravilloso, que puede
así compungir a una madre!
GUILDENSTERN
Ella desea hablar con usted en su
jardín, abajo, en la vertiente del
río Delaware.
HAMLET
Obedeceremos. Fuera ella diez
veces nuestra madre.
Guildenstern gesticula, y Rosencrantz guarda su arma. Acto
seguido, Hamlet golpea a Guildenstern, mientras Horacio
controla por la fuerza a Rosencrantz.
GUILDENSTERN
¡Señor mío! Usted me quiso antaño.
Hamlet toma el arma del suelo.
HAMLET
Aún te quiero, por esta pistola y
por estos cartuchos.
Guildenstern se aferra a las piernas de la Hamlet.
GUILDENSTERN
¿Cuál es la causa de tanto
enardecimiento? Sofocas tu
libertad cuando ocultas tus penas
a nosotros, tus amigos.
HORACIO
Él carece de astucia, Señor mío.
GUILDENSTERN
(a Hamlet)
¿Cómo puedes ser así? ¿No
obtuviste ya la palabra de tu tío
en relación a tu herencia en
Inversiones Elsinor?
HAMLET
No comprendo.
Hamlet pasa su libro a Guildenstern.
HAMLET
(continuando)
¿Me leerías un pasaje de este
libro?
Guildenstern ojea los caracteres griegos y perplejo mira a
Hamlet.
GUILDENSTERN
No, no puedo.
HAMLET
Te lo ruego.
GUILDENSTERN
Créeme, no puedo.
Hamlet levanta el arma y apunta entre los ojos de
Guildenstern.
HAMLET
Te lo suplico.
GUILDENSTERN
No conozco ninguna de estas
letras, mi señor.
HAMLET
Pero si es tan fácil como mentir;
gobierna la grafía con tus ojos,
y este libro se abrirá en su
música más elocuente.
GUILDENSTERN
Pero yo no puedo obligar este
texto a ninguna elocución de su
armonía. No dispongo de esa
habilidad.
HAMLET
¿Cómo? ¡Fíjate qué cosa tan
indigna haces de mí! Tú, que
juzgarías sobre mí; tú, que
aparentarías saber de mis
descansos; tú, que me harías
hablar desde mi nota más baja
hasta el clímax de mi compás. Y
hay tanta música, tanta excelencia
en estas páginas. ¡Por las llagas
de Cristo! ¿Cree usted que soy más
fácil de leer que un texto en
griego antiguo? Llámeme el
instrumento que usted quiera,
aunque pueda manosearme, jamás
podrá leerme como a un libro.
Guildenstern lanza el libro a los pies de HAMLET y se aleja
corriendo.
HAMLET
(continuando)
gritando) )
¡Nadie arrancará el corazón de mi misterio!
CORTE A:
PARQUE SOBRE EL RIO. EXT/DAY
Hamlet camina a lo largo de un jardín.
HAMLET
Ahora podría tomar sangre fresca,
y acometer un asunto tan amargo
que el mismo día se revolvería al
verme. ¡Calma! Ahora, a mi madre.
¡Oh, corazón! No pierdas tu
naturaleza; no permitas que el
alma de Nerón entre este firme
regazo. Permíteme ser cruel, mas
nunca desnaturalizado. Le diré
dagas, en emplear ninguna.
Mi alma y mi lengua serán
hipócritas en esto. Qué con mis
palabras de algún modo ella se
sienta vilipendiada, pero el
darles sello, nunca, alma mía, lo
consientas.
CORTE A:
PARQUE DE LOS ELSINOR. EXT/NIGHT.
Rosencrantz y Guildenstern escuchan a Claudius, quien se
acerca apuntándoles con una pistola.
CLAUDIUS
No me agrada, y no es seguro para
nosotros el dejar que su locura se
propague. Por lo tanto,
prepárense; por la presente las
despacho en su comisión. Ustedes
lo llevarán a Colombia con el fin
de protegerlo de las leyes de
nuestros Estados. Él mismo puede
que no sobreviva a un riesgo tan
peligroso, ya que su desquicio
aumenta a cada hora.
GUILDENSTERN
Cuidaremos su cuerpo fuera del
país.
Reciben los tiquetes y parten.
CLAUDIUS
¡Oh, mi ofensa es rancia y huele
a cielo, y contiene la primera
maldición, el asesinato de un
hermano.
Hamlet pasa, lo descubre y le se le acerca a sus espaldas.
CLAUDIUS
(continuando)
Como un hombre encadenado a un
doble trato, permanezco inmóvil en
donde debería dar el primer paso,
y soy negligente a ambos.
Hamlet mira a su alrededor: un espacio vacío.
CLAUDIUS
(continuando)
¿Y qué si esta mano maldita fuese
más gruesa a causa de la sangre de
mi hermano?
¿No habría lluvia suficiente en el
dulce firmamento para lavarla
blanca como los huesos? ¿De qué
serviría entonces la piedad si no
es para confrontar el rostro de la
ofensa?
Hamlet apunta a su cabeza con su pistola, siempre a sus
espaldas.
CLAUDIUS
(continuando)
Mi falta es pasada. Pero, ¡Oh, qué
plegaria podría redimirme?
¿«Perdóname por mi horrendo
crimen»?
Claudius solloza. Hamlet lo observa indeciso.
CLAUDIUS
(continuando)
No puede ser; pues aún poseo los
efectos por los cuales cometí mi
crimen: mi ciudad, mi misma
codicia, y la madre de mi hijo.
Hamlet recula. Claudius lo confronta. Hamlet le da la espalda
y se aleja.
CORTE A:
RIVER DRIVE. EXT/DAY.
Gertrude habla a través de un teléfono celular.
POLONIUS (VOZ TELEFONICA)
Irá derecho a usted.
HAMLET (V.O.)
¡Madre, madre, madre!
POLONIUS (VOZ TELEFONICA)
Se lo garantizo; no se preocupe
por mí.
Gertrude guarda el teléfono en su bolsillo. Hamlet llega.
HAMLET
Ahora, madre, ¿qué es la cosa?
GERTRUDE
Hamlet, has ofendido sobremanera
a tu padre.
HAMLET
Madre, usted ha ofendido
sobremanera a mi padre.
GERTRUDE
¡Adelante, adelante! Contésteme
con la lengua herida.
HAMLET
¡Siga, siga! Pregúnteme con la
lengua ácida.
GERTRUDE
¿Por qué? ¿cómo, ahora, Hamlet?
¿Qué te pasa? ¿Me has olvidado?
HAMLET
(álgido)
Usted es la asociada, la esposa
del hermano de tu esposo, y, ojalá
no lo fuera, usted es mi madre.
Gertrude intenta irse y es detenida por Hamlet.
HAMLET
(continuando)
No retroceda. Usted no se irá
hasta que yo no haya puesto un
vidrio en donde pueda ver su parte
más interna.
GERTRUDE
(maternal)
¡Ven! ¡Ven y sentémonos!
Hamlet es conducido por su madre a una banca.
De repente, Gertrude levanta la vista y Hamlet descubre una
sombra entre los arbustos.
Hamlet extrae la pistola de su saco y apunta.
GERTRUDE
(continuando)
¿Qué vas a hacer? ¿No vas a
matarme? ¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Oh!
¡Qué! ¡Socorro! ¡Socorro!
HAMLET
¿Quién anda ahí? ¿Una rata?
Hamlet dispara sobre Polonious, justo en el momento en que
éste sale con los brazos arriba.
HAMLET
(continuando)
¡Muerto! ¡Por un peso, muerto!
POLONIUS
¡Oh, me han matado!
GERTRUDE
¡Oh, Dios! ¿Qué has hecho?
GERTRUDE
(continuando)
No; no lo sé: ¿Es el malparido?
GERTRUDE
(continuando)
¡Oh, qué acto tan precipitado y
sangriento es este!
HAMLET
¡Un acto sangriento! Casi tan
malo, madre mía, como el matar a
un esposo y el casarse con su
hermano.
GERTRUDE
¿Cómo matar a un esposo?
HAMLET
¡Ay, mi dama! Esas fueron mis
palabras.
Hamlet descubre a Polonious y gime.
HAMLET
(continuando)
¡Usted, perverso, precipitado,
tonto entrometido! Lo confundí por
su mejor; ocurrió que te
encontrabas trabajando en un
peligro.
GERTRUDE
¿Qué he hecho, que te atreves a
menear tu lengua en un ruido tan
hosco contra mí?
Hamlet la arrastra a través del campo abierto bajo la lluvia.
CUT TO:
PHILADELPHIA'S PARK. EXT/DAY.
Hamlet arrastra a Gertrude hasta el centro de una explanada,
ante la vista en lontananza de dos torres altas coronadas con
dos estatuas.
HAMLET
(feroz)
Semejante acto que opaca la gracia
y el sonrojo de la modestia,
arranca la rosa de la bella frente
de un amor inocente y deja una
ampolla ahí; hace los votos del
matrimonio tan falsos como los
juramentos de un tahúr. ¡Oh!
Semejante hecho que del cuerpo de
la contracción arranca a la misma
alma y hace de la dulce religión
una rapsodia de palabras: la cara
del cielo destella. Sí, esta
solidez y esta masa compacta, con
rostro afligido, como confrontando
la condena, está enfermo ante el
acto.
GERTRUDE
¡Ay, Dios! ¿Qué acto que brama tan
duro y truena en ese índice?
CORTE A:
CABAÑA EN EL PARIO DE LA MANSION ELSINOR. EXT/DIA
Hamlet conduce a Gertrude a una cabaña sin paredes bajo una
lluvia torrencial.
HAMLET
¡Mire aquí! Sobre esa estatua, y
sobre esta, el presentimiento
falsificado de dos hermanos. Mire,
que gracia se sentaba en este
ceño: los rizos de Hiparión; la
frente del mismo Jove; un ojo como
el de Marte, para amenazar y
comandar; un presencia como la de
Mercurio, iluminado nuevamente en
una colina que besaba al cielo.
Una combinación y una forma en
donde, de hecho, cada dios parecía
dejar su sello. Para dar al mundo
la certeza de un hombre: este era
su marido. Mire ahora, lo que
sigue: aquí está su marido; como
un oído mohoso, injuriando a su
robusto hermano. ¿No tiene ojos?
¿Podría dejar de alimentarse sobre
esta hermosa colina para cebarse
en este lodo? ¡Ah! ¿Tiene ojos?
No lo puede llamar amor, pues a su
edad el candor de la sangre está
domado, es humilde y espera por el
juicio final, y ¿qué juicio puede
darse entre éste y ese? Sentido,
seguro, usted tiene, de otro modo,
no tendría movimiento, pero,
claro, ese sentido es apoplexo,
pues la locura no erraría.
(pausa)
Ojos sin sentimiento, sentimiento
sin mirada. ¡Oh, vergüenza! ¿Dónde
dejaste tu rubor?
GERTRUDE
¡Oh Hamlet! No hables más. Vuelves
mis ojos contra mi propia alma, y
&n | |