Hugo Santander
Ferreira
 

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La Elegida

1. EXT/DIA. CALLE POLVORIENTA DE MANATI, COLOMBIA

 

FÁTIMA, mujer cubierta en un velo islámico, camina a lo largo de una calle polvorienta azotada por un sol calcinante. Ella guía de su mano derecha a IRMA, adolescente de 17 años. Una maleta voluminosa cuelga de su mano izquierda.

 

Rostros de mujeres y niños asoman desde las ventanas. Fátima los encara desde su rostro velado, desde el cual solo vemos sus ojos verdes. Una anciana cierra la ventana al verla.

 

Fátima gira en la esquina y ve a tres mujeres sentadas frente a una tienda.

 

CORTE A

 

2. INT/DIA. CALLE DE MANATI

 

Nancy, Margarita y Lorna, solteronas de cuarenta años, observan a Fátima en silencio. Todas están sentadas en tres de seis sillas dispuestas frente a la tienda "El Loro".

 

FÁTIMA

     (con acento castellano)

Discúlpenme.

 

NANCY

¿Sí?

 

FÁTIMA

¿Podría ser tan amable de indicarme en donde vive Lorna Correa?

 

Nancy mira a Lorna, quien suspira impaciente y abre un abanico con imágenes de toreo.

LORNA

¿En qué puedo ayudarla?

FÁTIMA

Soy Fátima Martínez.

LORNA

(Sonriente)

¿Usted?  Precisamente les estaba hablando a mis comadres de que una mujer árabe vendría hoy.

Las mujeres se levantan y estrechan sus manos con Fátima.

NANCY

Un placer.

MARGARITA

Bienvenida a Manatí.

 

FATIMA

El gusto es mío. Discúlpeme si las interrumpo en un momento  inoportuno.

 

LORNA

No, de ningún modo. Desde hace días estamos esperándola, es sólo que...

 

Lorna titubea embarazada y sonríe estúpidamente.

IRMA

¿Podríamos tomar algo?

 

FÁTIMA

Les presento a mi hija, Irma.

Lorna hace una venia altiva.

LORNA

Es un placer conocerla Irma. Permítame que le presente a Margarita y Nancy.

Nancy extiende su mano. Irma la estrecha con desgano.

NANCY

(fría)

Un placer.

 

Margarita extiende su mano. Irma la estrecha con desgano.

MARGARITA

(antipática)

Bienvenida a Manatí.

 

FÁTIMA

Discúlpenla, pero llevamos casi dieciocho horas de viaje.

 

FABRICIO, un joven moreno de 21 años sale de la tienda vistiendo una camisa de cura. Porta en sus manos sendos vasos de limonada.

 

FABRICIO

(sonriente, a Irma)

¿Limonada estaría bien?

 

Irma asiente de inmediato con un gesto, toma el vaso y bebe. Fátima la imita.

LORNA

¡Fabricio!

 

FABRICIO

¿Cómo no he de brindarle una limonada a nuestros huéspedes extranjeros?

 

Fabricio sonríe a Irma, quien lo observa con curiosidad.

 

Irma le ofrece su mano.

 

IRMA

Me place conocerlo.

 

 FABRICIO

El placer es mío... ¿Van a quedarse por bastante tiempo?

 

IRMA

Eso creo.

 

LORNA

Seis meses, según la carta que recibí  la semana pasada.

 

 

NANCY

(a Fátima)

¿Es verdad que usted es agrónoma?

 

FATIMA

(asintiendo)

Graduada en la Universidad de Bagdad.

 

NANCY

No dudo de que su presencia se hará sentir en la región. Sentémonos, por favor.

Margarita les enseña tres sillas disponibles. Se sientan.

 

Nancy observa que Irma y Fabricio se miran intensamente.

 

NANCY

Fabricio es un sacerdote católico. Todas estamos muy orgullosas de él; en especial de su fidelidad al voto de castidad.

 

Fabricio la observa y sonríe con tristeza.

 

Lorna estudia a Irma impertinentemente y en cuanto ésta la observa desvía su mirada sobre  Margarita, quien a su vez levanta sus cejas en señal de desapruebo.

                     

NANCY

(a Fátima, cruel)

                 ¿Y su marido?

                

FATIMA

                 Soy divorciada.

 

NANCY

                 Ya veo...

                

Lorna sonríe satisfecha. Margarita se santigua. Fabricio la observa irritado. Margarita lo nota.

MARGARITA

(a Fabricio)

Recuerde que el señor obispo lo espera esta tarde en Barranquilla, Fabricio.

 

FABRICIO

(condescendiente)

                 Padre Fabricio...

 

 MARGARITA

(riendo)

Nunca podré acostumbrarme.

 

NANCY

(a Fátima)

Las tres lo vimos crecer en estas calles.

 

MARGARITA

Como coqueteaba con todas las niñas del pueblo.

 

LORNA

Fabricio es todo un caballero. Un hombre ejemplar. Un modelo de santidad. Siendo el hijo único de una de las familias más pudientes de este pueblo, supo renunciar a las tentaciones del mundo para responder al llamado vocacional de nuestro señor Jesucristo.

 

Fabricio desvía su mirada en un gesto de impaciencia y sonríe a Irma.

 

FABRICIO

(a Irma)

                 Debo marcharme. Con su permiso.

 

IRMA

                 Espero verlo pronto.

 

Fabricio se retira, no sin antes mirar intensamente a Irma.

                

NANCY

(sonriendo agriamente)

No creo que sus compromisos conyugales se lo permitan.

 

IRMA

(sorprendido)

                 ¿Es casado?

 

NANCY

(severa)

Fabricio es un hombre desposado con la santa iglesia católica.

 

Un HOMBRE DE MEDIANA EDAD pasa en un bicicleta, saluda con su mano y se aleja. Las tres comadres contestan al saludo con sonrisas.

 

IRMA

(entristecida)

                 Espero que Santa Iglesia sea feliz.

 

Nancy y Margarita se contienen hasta que estallan en una risa contagiosa.

 

LORNA

(conciliatoria)

Nuestros sacerdotes permanecen célibes hasta la muerte, Irma.

 

IRMA

(ruborizada)

                 Lo siento, yo...

 

LORNA

No te preocupes. Poco a poco conocerás nuestra religión...

 

FATIMA

                 Y vuestra cultura.

 

Margarita observa la maleta de Fátima.

MARGARITA

                 ¿Es ese todo su equipaje?

 

FATIMA

                 Recibiremos lo demás por correo.

 

Silencio.

 

NANCY

¿Puedo preguntarle algo, Fátima?

 

FATIMA

                 Desde luego.

 

NANCY

¿Por qué no se quita el velo?

 

FÁTIMA

Prefiero conservarlo.

 

NANCY

¿Con este calor?

 

Fátima observa el horizonte iluminado, en donde perros y niños juegan.

 

MARGARITA (O.S.)

Este es un país cristiano; ningún hombre la maltratará por enseñar su rostro.

 

LORNA

Usted disculpará nuestra curiosidad, Fátima. Es la primera mujer musulmana que vemos en Manatí.

 

IRMA

Lo comprendemos; no hay nada que disculpar.

 

Lorna se levanta de su sillón.

 

LORNA

Permítanme que las conduzca a sus aposentos. Ciertamente es un día húmedo, un tanto bochornoso.

(sonriente)

¡Pero aquí está el viudo más adorable de Manatí!

 

Edelmiro, un hombre fornido de cincuenta y cuatro años, quien viste jeans y camisa de manga corta, se apea de una camioneta de cuatro puertas, seguido por DANIELA, una niña de once años.

 

 

EDELMIRO

¡Buenos días!

 

LORNA

¿No es un día encantador, doctor Edelmiro?

 

Edelmiro besa las manos de las tres solteronas.

 

EDELMIRO

No lo sería sin la presencia de las tres gracias de nuestro pueblo.

 

NANCY

¡Dios mío, qué cumplido!

 

MARGARITA

¿No es ya hora de que usted abandone sus cortejos y se decida por una de nosotras?

 

EDELMIRO

Será un momento cruel. Desde que Fabricio se fue al seminario mi corazón languidece por cada Margarita, por Lorna y por Nancy.

 

LORNA

(a Fátima)

Edelmiro es nuestro alcalde; ésta es Fátima, la refugiada que nos envía la ONU.

 

Edelmiro observa fascinado sus ojos verdes.

 

EDELMIRO

Encantado.

 

FÁTIMA

(tímida)

Con su permiso.

 

LORNA

Me disculpará por unos minutos, pero debo cumplir mi deber como anfitriona.

 

Lorna conduce a Fátima e Irma al interior de "El Loro". Edelmiro la ve desaparecer.

 

EDELMIRO

Esa viuda no habla mal el español.

 

MARGARITA

Vivió en Madrid por varios años.

 

NANCY

Va a vivir con nosotros por dos años, ¿no?

 

MARGARITA

O quizás más. Cuestiones de asilo político; tal vez su marido haya estado implicado en los atentados del once de septiembre. ¡Esos musulmanes son unos desalmados!

 

EDELMIRO

Me gustaría ayudarla.

 

                                                    CORTE A:

 

3. EXT/DIA. PARQUE DE MANATI.

 

Familias y parejas aguardan alegres frente a la iglesia de Manatí. Una orquesta interpreta música de bodas.

 

Irma, en traje de novia, atraviesa la puerta de mano de Fabricio. La gente los besa y los abraza.

 

Nancy, Margarita y Lorna, vistiendo atuendos negros, los observan desde una distancia prudente.

 

NANCY

Lo que más me duele es que nadie lamenta la pérdida de una vocación.

 

LORNA

¿Qué podíamos esperar de una musulmana?

 

Irma y Fabricio los saludan brevemente al bajar las escaleras. Las tres corresponden a su saludo con sonrisas melifluas.

 

Se oyen aplausos. De la iglesia sale Fátima, en vestido de novia, radiante y alegre, en compañía de Edelmiro, quien viste esmoquin.

 

Parejas de convidados aplauden.

 

Nancy, Margarita y Lorna arrojan arroz a su paso. Mientras hablan, las dos parejas de casados avanzan entre la multitud hasta internarse en sendos autos negros, los cuales se alejaran dejando tras de sí espirales de polvo.

 

 

LORNA

¿No les dije que esa mujer no era de confianza?

MARGARITA

Tú la trajiste.

LORNA

No podía rechazar el estipendio que la ONU me ofrecía por su manutención.

Las tres sonríen a Edelmiro.

NANCY

Yo fui la única que se atrevió a corregirle sus modales islámicos desde un principio.

LORNA

Su conversión al cristianismo fue demasiado fácil.

MARGARITA

¿Cómo no? Casada con el hombre más prestante de este pueblo. ¿Quién lo diría?

MARGARITA

¿Y que me dicen de la vagabunda de la Irma? Hace poco vieron a esa chuequita en una discoteca con otro hombre.

LORNA y NANCY

¡No!

Margarita asiente con alegría perversa.

                                   CORTE A:

4. INT/DIA. PALACIO DEL OBISPO.

Nancy, Margarita y Lorna, ataviadas de trajes negros, toman café alrededor de una mesa en compañía del obispo.

NANCY

Fátima e Irma deben ser simple y llanamente excomulgadas, su excelencia. Nosotras le ofrecimos nuestra amistad, pues, como ya le dijimos, no podíamos abandonarla en la  necesidad en la que se encontraba.

OBISPO

Desde luego, desde luego...

MARGARITA

¿Cómo va la investigación?

OBISPO

Un comité compuesto de miembros de la comunidad, cuyos nombres no puedo revelar, estudió el memorial de agravios que la comunidad de Manatí formuló hace seis meses en su contra.

Lorna asiente con un gesto a Margarita, quien extrae un dossier de cien páginas, la cual entrega al obispo.

MARGARITA

Antes de saber el resultado de nuestra demanda, quisiéramos añadir otra información al proceso contra estas dos mujeres, fruto del desvelo de los miembros más conspicuos de nuestra congregación.

El obispo hojea con impaciencia el dossier, en donde se ven fotografías de Irma y Fabricio teniendo sexo oral.

El obispo cierra el dossier visiblemente irritado.

OBISPO

¡Dios!

LORNA

Como usted lo podrá observar, Fátima e Irma han obligado a sus maridos a ejecutar posiciones contra natura. Lo más escandaloso son las últimas fotografías, tomadas un domingo al mediodía, junto en el momento de la elevación...

Margarita y Nancy se santiguan.

LORNA

Le ruego, su excelencia se sirva estudiarlas detenidamente.

OBISPO

La vida privada de una pareja bendecida por la iglesia no es de mi incumbencia...

LORNA

Desde luego, pero...

OBISPO

(alzando la voz)

¡Como tampoco lo son los excesos de cada uno de los pecadores aquí presentes!

Las tres mujeres lo observan aterrorizadas.

OBISPO

Los miembros del comité concluyeron, por unanimidad, que ni Fátima ni Irma han ejecutado misas negras, danzando desnudas ante el príncipe de las tinieblas, ni que han cometido adulterio con adolescentes de ascendencia africana, ni que han defecado sobre imágenes religiosas.

MARGARITA

(ansiosa)

Entonces, ¿no hay cargos tiene contra ella?

 

LORNA

Nuestro testimonio, ¿no leS basta?

NANCY

Nosotras hemos sido ciudadanas ejemplares a lo largo de nuestras vidas, su excelencia. No es justo que una advenediza se case con el soltero más codiciado y en menos de un año amase una fortuna.

 

MARGARITA

(histérica)

¡Es una arpía!

 

LORNA

¡Nos ha arruinado la vida!

Nancy estalla en llanto.

 

NANCY

¡La odio! ¡La odio! No puedo soportarla. ¡Ah!

El obispo la unge en la frente y Nancy se tranquiliza. Silencio.

 

OBISPO

Ustedes se alejarían del demonio de la envidia si no se inmiscuyeran en los asuntos ajenos.

NANCY

¿Ajenos?

OBISPO

¿Qué saben de las flaquezas de Fabricio? ¿Qué saben ustedes de las vidas de Fátima e Irma? Durante años ambas soportaron el yugo de la moralidad más recalcitrante del islamismo.

MARGARITA

(trémula)

Somos tan buenos cristianos como ellas, si no mejores.

OBISPO

Si de verdad lo son, Dios se lo recompensará.

LORNA

¿Cuándo?

OBISPO

A su debido tiempo, si no en esta vida en la siguiente.

El obispo toca a una campanilla.

OBISPO

Ahora vuelvan a su pueblo y hagan penitencia por su egoísmo.

 

Un SACERDOTE entra. Las tres mujeres se levantan amilanadas y salen, en tanto que el Obispo desvía su mirada sobre un cristo.

OBISPO

(susurrando, al cristo)

¿Cuándo madurarán, Jesús mío? ¿Cuándo madurarán?

 

                                                                                                                                 DISOLVENCIA A NEGRO:

 

CREDITOS FINALES




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