Hugo Santander Ferreira
Hugo Noel Santander

De años tiernos, de palpitaciones inciertas...
Cartagena 1985
  

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Recuento de ciertos atropellos





Los tráficos  del Banco Popular
12/01/2009

Acompañé a Musa a pagar un pin para un concurso público de empleo; sólo en Colombia los aspirantes a un cargo han de pagar veinticinco mil pesos para que sean considerados. El único sitio en el que se podía consignar era en el Banco Popular.  Al llegar al  mediodía, durante el "horario extendido" encontramos en la sucursal de Cabecera un banco en donde cerca de cien clientes se hallaban hacinados como en una lata de sardinas. Le dije a Musa que fuéramos a la sucursal más alejada del boulevard Santander. Allí descubrimos "apenas" cuarenta personas. Nuestra consternación fue sin embargo casi inmediata al advertir que sólo un cajero atendía durante el "horario extendido". A las 2pm, oímos, el banco funcionaría normalmente, pero al darse la hora sólo llegó otro cajero; no nos sorprendimos: sólo en Colombia se ven cajeros desatendidos en los bancos; cabe preguntarse si los construyen por mera decoración. El caso fue que tuvimos que hacer una cola durante dos horas. Dicho ineficiencia no pasa desatendida por los miles de desempleados de nuestra patria. Delante de nosotros había una niña de unos quince años; a los cuarenta minutos llegó un hombre con casco de motorista y dos mujeres, a quienes insertó en la fila.  Al poco tiempo el hombre estaba ofreciendo por diez mil pesos sus servicios a quienes recién llegaban a hacer cola, de modo que las dos mujeres y la niña se presentaron cada una con una docena de consignaciones en cada mano.  Dado que el Banco Popular no ofrecía guardia de seguridad, el tráfico era hecho sin remilgos. Sólo en Colombia.







Intoxicado
12/06/2009

Anoche invité a Musa a cenar a un sushi bar. El servicio fue amable, en especial a la hora de requerir la ya indiscutible propina de 10%. Por lo demás,  los meseros estaban más pendientes del partido de futbol de Santafé en televisión que de los clientes, y Musa tuvo que aserrar el aire con sus brazos cuatro veces para que nos atendiesen. El sushi vegetariano no estaba disponible, por lo cual Musa pidió uno de salmón y yo una sopa Won-ton de camarón.  Musa se levantó hoy saludable. Yo, sin embargo, he estado en mi alcoba intoxicado. Solo en Colombia.



















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